Home Historia de los Mundiales El inventor del fútbol se dio el gusto de ser campeón mundial

El inventor del fútbol se dio el gusto de ser campeón mundial

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Inglaterra 1966
Inglaterra 1966

Inglaterra, inventor del futbol como deporte, alcanzó en 1966 el máximo logro de su historia: campeón del mundo.

Desde su inauguración en 1930 la Copa Mundial creció hasta convertirse en el principal torneo de fútbol internacional del mundo. Después de que el Trofeo Jules Rimet fuera robado durante su exhibición en Londres, los anfitriones tuvieron una segunda alegría unos días más tarde, cuando un perro llamado Pickles lo descubrió entre unos arbustos de un jardín, frente a la casa de un barrio del sur de Londres.

En el torneo Pelé volvió a ser maltratado, esta vez por Bulgaria y Portugal y la ilusión brasileña de obtener su tercer título consecutivo quedó frustrada. Inglaterra, astutamente dirigida por Alf Ramsey, derrotó a Alemania Occidental por 4-2 en la prórroga de una apasionante final celebrada en Wembley. En aquella ocasión, Geoff Hurst hizo historia con un triplete y con el gol más controvertido de la historia. ¿Cruzó el balón la línea de meta al botar después de estrellarse contra el travesaño?

Un enorme éxito de público dentro y fuera de Inglaterra rodeó el Mundial inglés, que cobró una nueva dimensión en 1966. En el terreno de juego, la nación anfitriona resultó vencedora e hizo que algunos de sus oponentes se sintieran injustamente tratados.

Con la retirada de la competición de dieciséis países africanos aún antes de que empezaran a jugarse los partidos, los clasificatorios no empezaron con buen pie. La protesta de África había surgido como consecuencia de una nueva norma de la FIFA que estipulaba que los ganadores de la zona africana debían superar a los ganadores de la zona asiática o de Oceanía para pasar a la fase final del Mundial. Los africanos consideraron que ganar en su zona era más que suficiente para pasar directamente. Esta norma de 1964 sería anulada cuatro años más tarde, en favor de África.
Mientras tanto, con setenta equipos participantes en la fase clasificatoria, la FIFA decidió que de Europa se debían clasificar diez equipos, de Sudamérica cuatro, de Asia uno y de Norteamérica y Centroamérica otro.

Inglaterra 1966
Inglaterra 1966

Los clasificados más sobresalientes de este Mundial fueron los portugueses, que llegaban a la fase final por primera vez a pesar de haber caído en el mismo grupo que Checoslovaquia, una de las finalistas cuatro años antes. Los ingleses, en presencia de su propia hinchada estaban, como es natural, entre los favoritos del torneo. Jugando bien y sin conceder un gol, fueron ganando partidos hasta llegar a cuartos de final: empataron a cero contra Uruguay y ganaron por 2-0 a México y a Francia. Pero la gran noticia de la primera vuelta fue la eliminación de la selección que ostentaba el título, la brasileña. Tras vencer a Bulgaria, Brasil cayó ante Hungría y, poco después, ante el equipo revelación, Portugal. Y una vez más, Pelé fue víctima del juego duro de las defensas. Lesionado contra Bulgaria, se perdió el partido frente a Hungría y tuvo que ser retirado en camilla durante el encuentro contra Portugal.

Entre los clasificados para la segunda vuelta estuvieron los coreanos del norte, que sorprendieron a todo el mundo tumbando a los italianos para, en su siguiente cita, cobrar una ventaja de 3-0 contra los portugueses en el partido más electrizante del torneo. Portugal resurgió de sus cenizas y acabó ganando 5-3, con cuatro goles de Eusebio. El resto del torneo, sin embargo, no gozó del mismo ímpetu. Los ingleses, que tenían la clara ventaja de jugar todos sus partidos en Wembley, terminaron consiguiendo el título al derrotar a Alemania por 4-2 en la prórroga de la final. El capitán, Bobby Moore, condujo a su equipo hasta el palco real para recibir el trofeo de manos de la Reina Isabel II.

Los últimos dos goles Inglaterra los convirtió en el alargue, aunque, el tercer tanto británico (a los trece minutos del primer tiempo suplementario) no debería haber sido convalidado, ya que la pelota disparada por Geoffrey Hurst pegó en el travesaño del arco defendido por Tilkowski, picó fuera del arco y fue finalmente despejada de forma apresurada por Weber.

El juez de línea soviético Bakhramov, levantó su banderín señalando el gol y el árbitro suizo Dienst convalidó el tercer tanto inglés.  Bakhramov declararía, con un dejo de culpa, años más tarde: “No vi entrar la pelota, pero Dienst descargó sobre mi espalda toda la responsabilidad. ¿Qué podía hacer?”.
Quince minutos más tarde, el propio Hurst, anotó el cuarto gol y puso cifras definitivas al partido, los dueños de casa derrotaron a los alemanes por cuatro a dos. El mismo fue convertido en medio de una amplia invasión de campo por parte de cientos de espectadores.

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