Home Tema Central El mal carácter aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos
0

El mal carácter aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos

0
0
El mal humor
El mal humor

El mal carácter tiene más de una consecuencia indeseada. Las personas con personalidad antagonista, especialmente si son competitivas y agresivas, presentan un riesgo mayor de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Las personas con una personalidad antagonista, especialmente si son competitivas y agresivas, presentan un riesgo mayor de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
“Las personas que tienden a ser competitivas y están más dispuestas a pelear por sus propios intereses tienen paredes arteriales más gruesas, algo que representa un factor de riesgo para las

enfermedades cardiovasculares”, ha explicado Angelina Sutin, del Instituto Nacional del Envejecimiento (Estados Unidos).

Tanto el ataque cardíaco como los accidentes cerebrovasculares constituyen emergencias médicas que de no atenderse a tiempo pueden generar daños permanentes o incluso la muerte.

El ataque cardíaco sucede cuando la sangre no llega a una parte del corazón porque un coágulo bloquea una de las arterias que lo irrigan. Las células dejan de recibir oxígeno y nutrientes y, por ese motivo, sufren daños y pueden morir. En el caso del accidente cerebrovascular o ACV algún vaso sanguíneo del cerebro está bloqueado por un coágulo o se derrama sangre a través de él. Las neuronas no reciben el flujo sanguíneo y comienzan a sufrir perjuicios.

Para averiguar el posible efecto de la personalidad en la salud cardiovascular, los autores del informe trabajaron con 5.614 personas de 14 a 94 años. Cada voluntario contestó un cuestionario destinado a evaluar su personalidad. A su vez, a través de un ultrasonido Sutin se midió el grueso de sus arterias carótidas en cinco puntos del cuello. Estas pruebas se realizaron al comenzar el estudio y se repitieron tres años después.

Sutin aclaró que las personas amigables tienden a “ser confiadas, directas y a mostrar preocupación por los otros. Por otro lado, la gente antagónica es más desconfiada, escéptica, cínica, manipuladora, egocéntrica, arrogante y rápida para expresar su enojo”.

La investigadora dijo que tanto al comenzar la investigación como tres años después, los voluntarios con personalidad antagonista mostraron paredes arteriales más gruesas. De hecho, las personas más antagonistas de todas tenían un riesgo 40% mayor de desarrollar un grosor arterial elevado.

Sutin concluyó que los médicos deberían tener en cuenta ciertos aspectos de la personalidad al analizar factores de riesgo cardiovasculares como el tabaquismo, peso, colesterol y diabetes.

El mal humor
El mal humor

Que es el carácter y los diferentes tipos que existen

El carácter se trata del conjunto de rasgos psíquicos que se manifiestan en los modos típicos de actuación de cada persona. Es una expresión de la personalidad afectiva total, es el resultado de la mezcla de los aspectos emocionales intelectual y volitivo de la personalidad, aspectos que son rasgos del carácter.

El carácter debe tener unidad y estabilidad. La unidad integra distintos dementos (tendencias, deseos, instintos, necesidades) y les da un sentido. La estabilidad es la permanencia de la unidad. Sin las dos condiciones no existe carácter pues las personas son inestables, caprichosas, cambian inesperadamente. El verdadero carácter aparece desde la niñez y dura toda la vida.

Los diferentes tipos de caracteres se pueden dividir parcialmente entre:

El nervioso: Cambia continuamente de intereses y de ocupación. La persona de carácter nervioso se entusiasma con lo nuevo, pero sólo busca de ello lo que es práctico. El nervioso le falta orden, disciplina y perseverancia en las cosas. Tiene una voluntad débil, es inestable, sociable, cariñoso y extrovertido.

El sentimental: Es muy sensible, tímido, pesimista. Busca el aislamiento y la soledad. Es rencoroso, difícil de reconciliar. Se desmoraliza rápidamente. Es inseguro. En el trabajo es lento e indeciso. Le gusta hacer las cosas bien, pero se desalienta pronto ante las dificultades. Tiene problemas para adaptarse a cosas nuevas.

El Colérico: Siempre vive ocupado en cosas. Es un atrevido para hacer cosas nuevas. Debido a sus arrebatos, improvisa, se precipita, despilfarra energía y cae en la dispersión. Abandona las cosas cuando aparece algún  peligro. Es extrovertido. Comprende con rapidez y es bueno para improvisar. Se tensiona fácilmente. Posee una escasa capacidad para adquirir nuevos conocimientos. Es poco disciplinado en su trabajo. Cambia frecuentemente de actividad y no termina lo que empezó.

El Apasionado: Posee gran memoria e imaginación. Tiene gran capacidad de trabajo. Vive siempre ocupado. Tiene afición al estudio y le gusta todo tipo de tareas. Se destaca en lectura, historia, redacción y matemáticas. Le interesa lo social, lo religioso y político.

El sanguíneo: Es muy poco sensible. Sólo le mueven los resultados a corto plazo. Tiene tendencia a mentir para conseguir lo que quiere. Piensa todo fríamente. Es optimista, social y extrovertido. Es curioso. Se adapta bien a cualquier ambiente. Aunque es trabajador, se deja llevar por la superficialidad.

El Flemático: Es reposado y tranquilo. Es reflexivo y callado Es muy ordenado. Es puntual y se preocupa por la exactitud de todas las cosas. Tiene buena aptitud para comprender lo esencial de las cosas.

El amorfo: Es perezoso. Su vida es dormir y comer. Es poco original, se deja llevar por el ambiente. Es despilfarrador, impuntual y carece de entusiasmo. Es social y extrovertido. Razona y analiza las cosas de forma superficial. Huye de cualquier esfuerzo. Suele aplazar las tareas. Es torpe y desordenado.

El Apático: Es cerrado en sí mismo. Es melancólico, irreconocible y testarudo. Es perezoso. Rutinario. Pasivo e indiferente. Carece de estimulo y actividad.

Todos estos rasgos caracterológicos son puntos de referencia. No podemos etiquetar a las personas como si cada uno de ellos no evolucionara con el tiempo o no tuviera nada propio.

Como mejorar el mal carácter

No hay recetas mágicas para librarse de su mal genio. Pero si algunos consejos que puede aplicar para controlar su ira. Dele una mirada y quedase aunque sea con uno.

1.- Admita su mal carácter y esfuércese en buscarle y ponerle remedio.
2.- Razone sobre los motivos que lo llevan a exaltarse en determinados momentos.
3.- Contrólese. Trate de estar tranquilo y escuche a los demás cuando hablen.
4.- Aprenda a meditar y use esta técnica cada vez que sienta que va a enojarse.
5.- Haga el esfuerzo de ser comprensivo con los demás.
6.- Cuando se presente una situación adversa y que sienta que no puede controlar, sea positivo.
7.- No busque la hostilidad como forma de ganar el respeto o el temor de otras personas, intente conectar con las demás personas.
8.-Ríase de su mal carácter.
9.- Trate a los demás como quiera que lo traten.
10.- Viva cada minuto de su vida como si fuera el último. Así verá sus hostilidades en la distancia.

La persona que verdaderamente tiene carácter no ve obstáculos en los problemas que se le presentan  sino retos. Domina sus impulsos para ser dueño de su voluntad, conserva amistades y relaciones por los valores que transmite, encuentra alegría en lo que hace sin conformarse con ser feliz a través de los placeres pasajeros.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *