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El mundo del preconcepto

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Tab Machado

Vivimos en una sociedad paradójica, complicada, confundida y arraigada a la modalidad de aceptar como válidos los preconceptos y los prejuicios… Si bien es cierto que la psiquis humana necesita de ideas previamente concebidas para lidiar con el mundo, ya que sería imposible estarse cuestionando o queriéndose formar una opinión de todas las cosas que aparecen en la vida cotidiana, desde que amanece hasta que anochece, no es menos ciertos que la mayoría de los preconceptos y prejuicios que habitan en el hombre son tan perjudiciales que amenazan seriamente la sociedad actual.

El prejuicio y el preconcepto van de la mano y cada día el ser humano discrimina mas a su semejante utilizando estas dos calificaciones que parecen mover al mundo moderno. La base de la discriminación suele encontrarse casi siempre en los estereotipos, que son creencias, ideas y sentimientos negativos o positivos hacia ciertas personas pertenecientes a un grupo determinado. Cuando se realiza una valoración negativa de un grupo en base al estereotipo, el resultado es el

prejuicio. Cuando los prejuicios se arraigan en la sociedad se forma un preconcepto y cuando estos llevan a una persona a actuar de un modo determinado respecto a grupos o individuos prejuzgados, el resultado es la discriminación. Esto lamentablemente es lo que vivimos día a día en cualquier lugar del orbe y es lo que está aniquilando a la raza humana.

Recuerdo la historia de un grupo de científicos que colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos.

Pasado algún tiempo ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo el mono nuevo fue subir la escalera para agarrar las bananas, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, por lo que un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos también fue sustituido y los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas…

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí”…

¿No te suena familiar esta frase? Mirémonos interiormente y tratemos de desterrar de nosotros los prejuicios y preconceptos que nos dañan como seres humanos y que también dañan a los demás… Como decía Albert Einstein: “¡Triste época la nuestra!, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. De todos los animales de la escala zoológica el hombre es el único que toma sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir…

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