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El Papalote

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Papalote
Papalote

La historia del papalote tiene diferentes aristas pues existen muchas historias y leyendas que han pasado de generación en generación y hasta fue usada con fines científicos o bélicos…


El Papalote o la cometa es un artefacto volador, más pesado que el aire, que vuela gracias a la fuerza del viento y a uno o varios hilos que la mantienen desde tierra en su postura correcta de vuelo. Es un juego infantil tradicional, pero también se realizan competencias de cometas donde participan principalmente adultos e, incluso, ha sido utilizado con fines científicos por la sencillez de su construcción. Debido a su propia naturaleza, lo habitual es desplegar las cometas en lugares abiertos y ventosos, como descampados o playas.

A lo largo y ancho del mundo recibe diferentes nombres como papalote (del

Papalote
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náhuatl papálotl, ‘mariposa’), cometa, barrilete, volantín y en francés se le llama cerf-volant (‘ciervo volador’), pero ese nombre proviene del occitano sèrp-volante (‘serpiente voladora’), por la forma de las cometas de largas colas ondeando al viento.

La historia del papalote se remonta a varios siglos atrás y se dice que es originario de China. Se sabe que alrededor del año 1200 a.c. las utilizaban como dispositivo de señalización militar. Los movimientos y los colores de las cometas constituían mensajes que se comunicaban a la distancia entre destacamentos militares.

En el siglo XII, en Europa los niños ya jugaban con cometas a las que añadían cuerdas para hacerlas sonar. Es de destacar también la labor desempeñada por las cometas como equipos de medición atmosférica. El político e inventor estadounidense Benjamín Franklin utilizó una cometa para investigar los rayos e inventar el pararrayos.

A México llega con los españoles, los indígenas la llamaron papalote (en realidad ‘papalotl’, mariposa) pues les pareció eso más que otra cosa. También se le llama papalote a un árbol de la familia de las ulmáceas, el olmo (Chaltopolea mexicana), pues sus frutos (o semillas) tienen pequeñas alas. Hoy en día, la cometa mantiene su popularidad entre los niños de todas las culturas.

Papalotes
Papalotes

Actualmente hay papalotes de las más diversas formas, los más populares y fáciles de hacer son los de forma rómbica, pues bastan un par de varillas de madera y un trozo de papel o plástico para el cuerpo, un cordón para volarlo y trozos de tela o plástico para la cola. Los más elaborados se usan en competencias donde se evalúan la velocidad, belleza y coordinación (al estilo de los vuelos coordinados de los aviones) y pueden llegar a costar varios cientos de dólares. Ahora, los papalotes no solo tienen la forma de rombos, sino que los hay con muchísimas figuras, hay pájaros que mueven los ojos, piernas que “caminan” y algunos hasta tienen sonido.

Los papalotes han formado parte no solo de las artesanías sino de las tradiciones de algunas culturas, por ejemplo en China se celebra el día de los papalotes el 9 de septiembre y en Japón durante el festival de los niños el 5 de mayo el cielo se llena de hermosas cometas. Estos divertidos juguetes que se elevan al viento mientras tú corres y jalas de un hilo son fáciles de elaborar ya que solo se necesita papel, unos palitos cruzados y un carrete de hilo largo, te sugerimos que para gozarlo más lo eleves corriendo contra el viento y para que suba más y le sueltes poco a poco la cuerda, vigilando que se mantenga tensa. Si le cuesta trabajo subir hay que cortarle un poco la cola pero si al contrario, al subir salta y da vueltas como loco, alárgala para que se sostenga mejor. En su elaboración no utilices metal porque puedes atraer un rayo y recibir una fuerte descarga eléctrica, así fue como Benjamín Franklin descubrió la electricidad en 1752.

La máxima precaución es no lanzarlo cuando haya tormenta, ni usar cuerdas mojadas para lanzarlo. No elevarlo cerca de líneas telefónicas, cables de luz o torres transmisoras para evitar algún choque eléctrico, además de que puede quedar enredado y se termina la diversión.

Elevar papalotes es sin duda uno de los juegos que se han conservado por muchas generaciones, así que te invitamos a construir uno y cuando llegue la primavera elévalo y rescata esta forma de diversión que llena el cielo de hermosos colores.

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