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El placer de dar sin esperar nada a cambio
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El placer de dar sin esperar nada a cambio

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Tab Machado
Tab Machado

Nuestro mundo rueda sin cesar y ahí va la humanidad… desperdiciando el paso del tiempo sin darse cuenta que la única manera de crecer y lograr metas trascendentes a nivel de especie es estar todos unidos y trabajar en metas comunes que eleven nuestro nivel espiritual. Sin embargo el ser humano, en su obtusa, pequeña y egoísta forma de pensar, prosigue en su frenética e indiferente búsqueda del bien personal, olvidándose y dejando de lado preceptos que han sido legados por el Creador desde el comienzo mismo de nuestra historia como género humano.

Somos el único animal de la escala zoológica con capacidad de raciocinio y reflexión, no obstante utilizamos esa dádiva divina solo para aumentar nuestro patrimonio económico más allá, incluso, de lo que podemos disfrutar. El sentido de pertenencia y de posesión  exclusiva de riqueza como símbolo de poder se ha arraigado tanto en nuestra sociedad, que hoy el modelo y prototipo del ser humano triunfador es únicamente aquel que posee bienes materiales, no importando para nada los espirituales. Es tanta la necesidad del hombre moderno de poseer para mostrarse como una persona poderosa que, en su enardecida, furiosa y loca carrera diaria por lograr un paso más hacia el altar de los elegidos, olvida a los que están a su lado y pisa cualquier cabeza con tal de dar un salto hacia el inalcanzable logro del poder absoluto…

Así estamos y así vamos en este loco, loco mundo, olvidándonos de que el verdadero propósito con el que fuimos creados es el de compartir, tener misericordia, ayudar al desvalido, desarrollarnos sobre una base de bien común y, por sobre todas las cosas…dar. Dar es una de las virtudes que el ser humano ha olvidado y por eso, que por más que buscamos, no podemos comulgar con el Dios creador.

Si no sabemos dar no podemos recibir, por eso vive y enseña a vivir para hacer felices a los que te rodean. En vez de preguntarte qué te van a dar los demás, pregúntate qué vas a darles tú. Proponte vivir de tal modo que tu familia, tus amigos y todos los que te tratan y conocen  sientan una dicha tenerte. Piensa en lo mucho que se te ha dado, en lo privilegiado que eres y justamente por eso, porque se te ha dado mucho, debes dar mucho a los demás. Trata de cumplir con los preceptos de Dios y recuerda siempre este poema de Amado Nervo: “Todo  hombre que te busca va a pedirte algo… El rico aburrido, la amenidad de tu conversación; el pobre, tu dinero; el triste, un consuelo; el débil, un estímulo; el que lucha, una ayuda moral.

Todo hombre que te busca, de seguro va a pedirte algo. ¡Y tú te vuelves impaciente! y tú piensas ¡qué fastidio!

¡Infeliz! La ley escondida que reparte misteriosamente las excelencias, se ha dignado otorgarte el privilegio de los privilegios, el bien de los bienes, la prerrogativa de las prerrogativas: ¡Dar! ¡TÚ PUEDES DAR!

En cuantas horas tiene el día, tú das aunque sea una sonrisa, aunque sea un apretón de manos, aunque sea una palabra de aliento. En cuantas horas tiene el día te pareces a Jesús, que no es sino donación perpetua y regalo perpetuo. Debieras caer de rodillas ante el Padre y decirle: ‘¡Gracias porque puedo dar, Padre mío, nunca más pasará por mi semblante la sombra de una impaciencia!’… ¡EN VERDAD OS DIGO QUE VALE MAS DAR QUE RECIBIR!”…

Por último, no olvides jamás que dar sin esperar nada a cambio es la expresión más sublime de la espiritualidad del hombre y que, a medida que practicas esta virtud, aprendes a ser cada vez más humilde y te sientes cada día más recompensado… …

 

 

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