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El prejuicio es hijo de la ignorancia…

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Tab Machado
Tab Machado

Este mundo se ha vuelto tan frívolo y mediático que muy pocas personas se dan a la tarea de conocer a sus semejantes sin juzgarlos y/o catalogarlos previamente por su apariencia, condición social o vestimenta. Este es un mal que se ha instalado definitivamente en la sociedad moderna y que ha estigmatizado a aquellas

personas que, por diferentes circunstancias, no alcanzan el estándar o patrón medida que la sociedad ha impuesto como válido para poder llegar a ser tratados, queridos, aceptados o tan siquiera respetados.

Seguramente muchos lectores pensarán que lo que digo es exagerado, pero quien recorre a diario cualquier ciudad del mundo sabe que el preconcepto o el prejuicio es el primer muro que debe derribar un ser humano común al entablar una relación social, cultural, comunitaria o afectiva y obtener resultados positivos sin ser rechazado gracias a su porte exterior. Es tanta la imposición del preconcepto y de un patrón medida por parte de la gente, que muchas veces se pierden la oportunidad de conocer a otros seres humanos de extraordinarios valores, solo porque estos no traen puesta ropa de moda, automóvil moderno o apariencia física acorde a la medida de belleza que ha impuesto el mundo de hoy.

Cuenta una leyenda urbana que una mujer ataviada con un sencillo vestido de algodón y su esposo, con un traje polvoriento producto del largo viaje, se bajaron del tren y caminaron tímidamente, sin tener una cita, a la oficina de la secretaria del Presidente de la Universidad más importante del país. La secretaria adivinó en un momento que esas personas no tenían nada que hacer allí y, probablemente, no merecían estar en tan prestigioso lugar. “Desearíamos ver al presidente” dijo suavemente el hombre. “El estará ocupado todo el día’, dijo la secretaria. “Esperaremos” replicó la mujer.

Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera, pero ellos no lo hicieron, por lo que  la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba. “Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán” le dijo. El hizo una mueca de desagrado y asintió, alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de ellos. El presidente, con el ceño adusto y con dignidad, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja.

La mujer le dijo “Tuvimos un hijo que amaba a esta Universidad, soñaba con estudiar aquí un día,  pero hace un año murió. Mi esposo y yo deseamos levantar un memorial para él en alguna parte del predio universitario”. El presidente no los tomó en cuenta y dijo ásperamente: “Señora, no podemos poner una estatua para cada persona que ame a la Universidad y fallezca. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio”…

“Oh no”, explicó la mujer rápidamente. “No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a la universidad”… El presidente entornó sus ojos, miró el aspecto de la pareja y entonces exclamó: “¡Un edificio! ¿Tienen alguna remota idea de cuánto cuesta un edificio? ¡Hemos gastado más de siete millones y medio de dólares en los edificios de esta universidad!”…

Por un momento la mujer quedó en silencio… El presidente estaba feliz, tal vez podría deshacerse de ellos ahora. La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente “¿eso es todo lo que cuesta iniciar una universidad? ¿Por qué no iniciamos la nuestra?”…  Su esposo asintió y el rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto.

La pareja se fue y un tiempo después fundaron una Universidad que llevaba el nombre de su amado hijo y que pasó rápidamente a ser una de las más importantes del país, compitiendo en importancia con la anterior…

La historia narra cómo la gente juzga a sus semejantes sin conocerlos, basta simplemente con hacerse un preconcepto de la persona que tiene enfrente y a partir de allí le dará la atención que cree que merece, sin importar la verdadera dimensión de las cosas…

Sinceramente creo que la humanidad tiene muy pocas probabilidades de sobrevivir y desarrollarse si, como dijo Albert Einstein, “es más fácil desintegrar un átomo que destruir un prejuicio o preconcepto”…

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