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¡El que por otro pide, por si mismo aboga!
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¡El que por otro pide, por si mismo aboga!

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Tenemos que pensar detenidamente cuando pedimos un mal deseo para alguien más, porque se nos puede revertir… Se nos hace fácil decir o hablar mal del prójimo y después ahí andamos disculpándonos o, lo que es lo mismo, pidiendo  perdón…

Por cierto, la palabra perdón tiene un gran poder y con el uso que le dieran o diéramos, ofensores y ofendidos alcanzaríamos la solución a muchos de nuestros conflictos y diferencias.

Perdón es una palabra que en su momento, todos deberíamos usarla, es una profunda necesidad entre los hombres en nuestra relación con Dios.

Siempre, consciente o inconscientemente cometemos errores y, al darnos cuenta de que hemos lastimado a alguien, entra en nosotros una especie de arrepentimiento que nos causa  pesar, dolor, tristeza y ese es un termómetro que mide nuestra capacidad de sentir lo cometido para reparar la ofensa o el daño que hemos causado conciente o inconscientemente…

Arrepentirnos es saludable porque buscamos el encontrarnos con la paz, el bienestar, la felicidad y la serenidad… pero sería mejor no ofender a nadie, porque nos ofendemos así mismo.

Tenemos que pensar antes de actuar, porque de no ser así caeremos en lo que el mundo conoce como depresión, estrés o tensión… porque aquellos que han caído en eso creen estar enfermos de los nervios, hasta el grado de sentir que no pueden hacerle frente a la vida diaria.

El estrés o depresión es una prueba contundente o un reto que puede impulsarnos a conseguir resultados positivos, por ejemplo en el deporte, en perder peso, en el trabajo o en una carrera profesional… aquí hay que usar o decir eso que siempre hacemos o decimos ¡échale ganas! ¡Si se puede!

De diferente manera todos vivimos el estrés, hay uno que se puede controlar y otro que es más difícil… este proviene de problemas familiares,  roces con el jefe, con los compañeros del trabajo y en estos casos no podemos escapar solo enfrentarlos de la mejor manera. El estrés puede causar ansiedad y una cadena de cosas que afectan nuestras emociones… así que ayúdese, si tiene mil cosas que hacer, haga una lista en orden de importancia y vaya realizándolas, no quiera hacer todas a la vez porque solo logrará ponerse mas tenso. El estrés afecta el comportamiento, hacer perder el sueño, perder la concentración, perder la memoria y hasta volvernos antisociales estos son síntomas que pueden hacerse mas graves y hacernos caer en beber, fumar y hasta entrar en el abuso de otras substancias.

Sobran motivos para caer en el estrés y la solución no es fácil pero tampoco imposible, hay que confrontarlo, hágase un plan de lucha con una gran dosis de voluntad y no permita que el estrés domine su vida.

Es importante concentrarse en las cosas positivas de la vida y no en las negativas. No olvidemos que en nuestro interior mora el señor de la Paz, así que la relajación a través de la meditación o la oración fortalecerán la conciencia de si mismo.

La depresión está en aumento, especialmente en los jóvenes, si estos síntomas afectan el bienestar de usted o de su hijo, entonces acudan a un profesional de la salud mental, porque la depresión no es herencia y tampoco es algo con lo que usted, su familia o yo tengamos que vivir. Usted no tiene la culpa de estar deprimido… hay un proverbio árabe que dice: “El que tiene salud tiene esperanza y el que tiene esperanza es dueño de todo… así que procuremos la salud”.

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