¡El que por otro pide, por si mismo aboga!

Carlos Rojas

Carlos Rojas

Tenemos que pensar detenidamente cuando pedimos un mal deseo para alguien más, porque se nos puede revertir… Se nos hace fácil decir o hablar mal del prójimo y después ahí andamos disculpándonos o, lo que es lo mismo, pidiendo  perdón…

Por cierto, la palabra perdón tiene un gran poder y con el uso que le dieran o diéramos, ofensores y ofendidos alcanzaríamos la solución a muchos de nuestros conflictos y diferencias.

Perdón es una palabra que en su momento, todos deberíamos usarla, es una profunda necesidad entre los hombres en nuestra relación con Dios.

Siempre, consciente o inconscientemente cometemos errores y, al darnos cuenta de que hemos lastimado a alguien, entra en nosotros una especie de arrepentimiento que nos causa  pesar, dolor, tristeza y ese es un termómetro que mide nuestra capacidad de sentir lo cometido para reparar la ofensa o el daño que hemos causado conciente o inconscientemente…

Arrepentirnos es saludable porque buscamos el encontrarnos con la paz, el bienestar, la felicidad y la serenidad… pero sería mejor no ofender a nadie, porque nos ofendemos así mismo.

Tenemos que pensar antes de actuar, porque de no ser así caeremos en lo que el mundo conoce como depresión, estrés o tensión… porque aquellos que han caído en eso creen estar enfermos de los nervios, hasta el grado de sentir que no pueden hacerle frente a la vida diaria.

El estrés o depresión es una prueba contundente o un reto que puede impulsarnos a conseguir resultados positivos, por ejemplo en el deporte, en perder peso, en el trabajo o en una carrera profesional… aquí hay que usar o decir eso que siempre hacemos o decimos ¡échale ganas! ¡Si se puede!

De diferente manera todos vivimos el estrés, hay uno que se puede controlar y otro que es más difícil… este proviene de problemas familiares,  roces con el jefe, con los compañeros del trabajo y en estos casos no podemos escapar solo enfrentarlos de la mejor manera. El estrés puede causar ansiedad y una cadena de cosas que afectan nuestras emociones… así que ayúdese, si tiene mil cosas que hacer, haga una lista en orden de importancia y vaya realizándolas, no quiera hacer todas a la vez porque solo logrará ponerse mas tenso. El estrés afecta el comportamiento, hacer perder el sueño, perder la concentración, perder la memoria y hasta volvernos antisociales estos son síntomas que pueden hacerse mas graves y hacernos caer en beber, fumar y hasta entrar en el abuso de otras substancias.

Sobran motivos para caer en el estrés y la solución no es fácil pero tampoco imposible, hay que confrontarlo, hágase un plan de lucha con una gran dosis de voluntad y no permita que el estrés domine su vida.

Es importante concentrarse en las cosas positivas de la vida y no en las negativas. No olvidemos que en nuestro interior mora el señor de la Paz, así que la relajación a través de la meditación o la oración fortalecerán la conciencia de si mismo.

La depresión está en aumento, especialmente en los jóvenes, si estos síntomas afectan el bienestar de usted o de su hijo, entonces acudan a un profesional de la salud mental, porque la depresión no es herencia y tampoco es algo con lo que usted, su familia o yo tengamos que vivir. Usted no tiene la culpa de estar deprimido… hay un proverbio árabe que dice: “El que tiene salud tiene esperanza y el que tiene esperanza es dueño de todo… así que procuremos la salud”.

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