El tesoro que son los hijos…

Las cosas pasan siempre basadas en algo, porque todo tiene un inicio, un arranque o un principio, como aquello de: “dime con quién andas y te diré quién eres” o “el que con lobos anda a aullar se enseña”, “hijo de tigre pintito” o “de tal palo tal astilla”… En fin hay tantos dichos que están bien dichos, porque tienen una raíz y muchos nos manejamos o nos dejamos ir por ellos…
Esos dichos son o forman parte de nuestro diario vivir así que, si ponemos atención, podremos notar la influencia de lo que nos rodea y si esto puede ser benéfico o perjudicial… es por eso que los padres somos la base principal en el desarrollo de la personalidad y la autoestima de nuestros hijos.
Padre y Madre siempre esperamos lo mejor de ellos porque nuestras expectativas son grandes y aun mas grande es la responsabilidad. Todo esto puede ser algo fácil pero, por falta de cuidado o mejor dicho por descuido, se nos ha convertido en una difícil tarea, porque nuestros hijos son como una semilla que sembramos y de la cual esperamos una rica cosecha, pero esto solo puede lograrse si la cuidamos, cultivándola todos los días, regándola, abonándola, hablándole y todo esto con desvelos, esmero y amor… si amor…
Haciendo todo esto, que no es difícil, lograremos las expectativas pudiendo ver y palpar los logros nuestros y de nuestros hijos. Ellos necesitan mucha atención y una bien atinada orientación, para poder alcanzar lo que esperamos de ellos…. Hagamos cuentas, necesitan afecto, comprensión, confianza, respeto, disciplina y todo esto delicadamente envuelto con amor. Con todo eso ellos podrán sentir que nosotros, los padres, estamos en espera de cosas grandes y brillantes por parte de ellos y, de esta manera, estaremos inyectándoles el hábito y voluntad de crear solamente grandes logros ya que, con todo ese material, podrán fácilmente construir y sabrán de mejor manera dirigir sus pasos con confianza por el camino de los triunfadores, porque los padres tenemos el poder de influir en nuestros hijos positiva o negativamente…
Se han hecho estudios que demuestran que los padres con grandes esperanzas o expectativas sobre sus hijos, hacen que estos alcancen mejores grados en la escuela, se inclinan menos al mal comportamiento, como el riesgoso consumo del alcohol, las drogas, las mala compañías y la temprana actividad sexual…
Esto, todo esto, lo logran solamente los padres que cuidan día a día a sus hijos y a cada instante piensan como ser mejores para lograr que esa semilla que sembraron rinda una gran cosecha que no será para ellos, sino para sus propios hijos y ya cumplida esta la misión…. De esta manera podrán los padres expresar con orgullo lo que dijo el General Douglas Mc Arthur en la carta donde a Dios le pidió muchas cosas para poder hacer de su hijo un verdadero hombre: “no he vivido en vano” con esas palabras agradeció a “Dios su gran ayuda “, esto seguramente dará felicidad y armonía a toda la familia…
Aquí algo muy sabio que decía Tolstoi: “todas las familias felices se parecen entre sí, las infelices son desgraciadas en su propia manera”. Parece duro y quizás hasta cruel pero tenemos que decirlo como es, como decía mi tío Quinto, “más vale un rato de colorado y no siempre descolorido”…
Todo el mundo sabemos que el tiempo es oro y muchas veces ese oro no sabemos administrarlo y decimos esto porque, papá y mamá trabajan duro y es un pretexto muy valioso para que a los chicos no les demos atención, por lo que siempre surge aquello de que vengo cansado o tengo dos trabajos, en fin, mil y un pretextos que resultan no valiosos,
He visitado muchos hogares donde he podido observar que el papá da una orden o pide algo y el chico o la chica como si fueran sordos o si hay visita en casa y el chico llega de la calle apenas dice “¡hi!” y sus padres para disculparlos dicen: “hay… estos chicos de ahora”… sin reconocer que los culpables de eso somos los padres, que no hemos sabido orientarlos, así que urge hacerlo para no culparlos… porque la culpa es de nosotros, los padres, ya que los hijos son un tesoro que hay que cuidarlo y apreciarlo…

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