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El verdadero amor y respeto surge del corazón y no de la sangre

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Tab Machado
Tab Machado

¿Habrá palabras más usadas en la historia de la humanidad que igualdad, libertad y fraternidad? Estas palabras se repiten sin cesar a través del mundo entero desde que se dijeron por primera vez (unidas como emblema) durante la Revolución Francesa, para convertirse después en base e ideal de pueblos, comunidades, sociedades, naciones y de todos aquellos que soñaron y sueñan con un mundo más justo, más solidario, más unido y de mayor hermandad entre todos…

Ahora bien, viendo en lo que se ha ido convirtiendo la humanidad… ¿habrá palabras más vilipendiadas, deshonradas, injuriadas y usadas a conveniencia que estas mismas tres? Porque de nada vale el pregonar, si la palabra carece de sustento. Creo, más bien, que las personas han utilizado estos vocablos y emblema a su más pura conveniencia, no tratando de lograr más libertad para todos, ni para igualar y mucho menos para fraternizar en bien de la generalidad, sino más que nada para reclamar tales ideales para sí mismo y así expandir su individualidad y sus derechos por encima del de los demás.

Dicho de otra manera: la gente reclama para sí mismo, en forma individual, que los demás les otorguen libertad, igualdad y fraternidad, pero cuando ellos deben de obrar a la recíproca en vez de hacerlo se ponen en el papel de víctimas y lloran lo más fuerte que pueden, reclamando plañideramente que esos derechos se respeten y se mantengan SIEMPRE y UNICAMENTE de su lado o a favor de ellos…

Cuenta una historia que una corneja que por esas cosas del destino era más grande que sus compañeras, despreciando y burlándose de sus congéneres, se fue a vivir entre los cuervos pidiéndoles que aceptaran compartir su vida. Pero los cuervos, a quienes su figura y voz les eran desconocidas, sin pensarlo mucho la golpearon y la arrojaron de su grupo. Y la corneja, expulsada por los cuervos, volvió de nuevo donde las demás cornejas. Pero éstas, heridas por el ultraje que les había hecho, se negaron a recibirla otra vez, por lo que la corneja quedó excluida de la sociedad de unos y de otros.

La verdad siempre duele y suele ser muy dura, pero tristemente vemos que hasta en las propias familias hay lucha y rivalidad entre sus integrantes. Donde hermanos nacidos del mismo padre y misma madre, criados bajo las mismas costumbres y normas, compiten encarnizadamente por alcanzar sus propios intereses, sin importarles lastimar y destruir a los de su misma sangre, con tal de lograr una mejor posición personal en el microscópico mundo en el que se desarrollan y viven. Por eso siempre digo y diré que el verdadero amor y el respeto nacen únicamente en el corazón y jamás en la sangre.

Y si esto ocurre en casi la generalidad de las familias, entonces debemos admitir y entender que el lindo emblema de la Revolución Francesa es pura teoría para la raza de seres más narcisista, individualista, egoísta (y todos los “ista’ que figuran en el diccionario de la Real Academia Española) que existe en este universo… Triste, paupérrimo, calamitoso pero es una verdad que nos rompe los ojos a cada paso que damos en este árido, estéril e insípido mundo que hemos creado.

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