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El verdadero combustible del éxito
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El verdadero combustible del éxito

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Tab Machado
Tab Machado

La gente confunde, desde hace mucho tiempo, la base donde se fundamenta y/o sustenta el éxito y cree que basta con relumbrar un poco para ya ser considerado un triunfador.

Es que el mundo gira más deprisa que nunca y el miedo engendrado en el ser humano con respeto a la transitoriedad de la vida y al ‘deber’ de consumirla (no disfrutarla) con ‘éxito’ o con el estereotipo de éxito fijado por la sociedad moderna, lo lleva a tratar de magnificar su luz exterior en grado sumo, sin preocuparse por el combustible que pueda sostener esa luz encendida. Es por eso, justamente, que la gente de hoy solo mira y se preocupa por su exterior, por su apariencia o por lo magnifico de sus pertenencias, dejando de lado la base moral, espiritual, anímica y mental que es combustible esencial para que la llama del verdadero éxito permanezca encendida.

De nada vale la fastuosidad de las vestiduras, los ornamentos, el carruaje o la morada, si quien ostenta esos bienes está tan vacío por dentro que es lo único que tiene por ofrecer… Así como una lámpara depende de su combustible para alumbrar su aspecto exterior y a su alrededor, así también el éxito generado en torno al ser humano debe de ser sustentado y mantenido por su capacidad interior para que este sea productivo y se vuelva permanente.

Cuenta una aleccionadora fábula que una lámpara, borracha de aceite y lanzando una luz poderosa, se jactaba de ser más brillante que el sol. Pero en eso sopló un fuerte viento y se apagó enseguida. Alguien volvió a encenderla y le dijo: “ilumina, lámpara, pero cállate: el resplandor de los astros nunca se eclipsa tan fácilmente como el tuyo”…

Si crees que las conquistas y posesiones materiales te darán la poderosa luz de los verdaderamente exitosos, seguramente jamás has visto más allá del largo de tu nariz o tu mirada siempre ha estado posada ávidamente y con envidia, tan solo en el reflejo del éxito que disfrutan los demás, sin ver o apreciar que lo esencial del mismo se oculta a los ojos. Es que el hombre quiere siempre lo máximo con el mínimo de los esfuerzos y ya nadie quiere esforzarse para edificar una vida de éxito, más bien esperan que la misma se dé por generación espontánea a través de sus posesiones y fachada exterior, que son puro ilusionismo y que, si alguien no las alimenta con adulaciones o con mas envidia, se apagan como la lámpara con el soplo del viento…

Por eso, si de verdad queremos verdaderamente desarrollar con éxito nuestra vida debemos aprender a sumar valores positivos y a compartir con los demás de tal modo que, cada acción nuestra, sea una invitación a vivir los buenos valores que representamos… ese es el auténtico combustible del verdadero éxito.

 

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