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Elevemos nuestro espíritu

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Tab Machado
Tab Machado

Mi padre siempre me decía: “si quieres conocer verdaderamente a alguien dale poder, si no cambia a pesar de su investidura es una persona en quien puedes confiar y con quien vale la pena cosechar una amistad, pero si tener autoridad lo transforma en un déspota o un ególatra, mejor aléjate de él… porque quien se obnubila con su jerarquía, carece de valores fundamentales para tener equidad y correspondencia en una amistad”.

Han pasado muchos años y todavía tengo incorporada en mí esa frase, dado que el paso del tiempo me ha dejado ver que las personas que se dejan seducir por el poder y no lo saben controlar, administrar o manejar, se vuelven frías, avaras, ególatras y personalistas perdiendo por lógica consecuencia la integridad, objetividad y consideración necesaria para llevar adelante relaciones de proporciones igualitarias. Están tan convencidas que todo se resume a levantar su cayado amenazante desde la alta, escarpada y solitaria cima del poder para imponer, exigir, obligar y sancionar en consecuencia, que terminan perdiendo la equidad y la sensibilidad necesaria para construir esas relaciones igualitarias. Es más, prefieren que los demás le tengan miedo antes que estima o que sus semejantes los sigan por el influjo que despierta su poder a tener relaciones basadas en la correspondencia mutua, ya que de esta manera pueden seguir ostentando el poder absoluto.

Para que esto no llegue a ocurrirnos a nosotros mismos o que aprendamos a diferenciar unas personas de otras les cuento una historia que ocurrió en un pueblo lejano, un día que llegó un hombre ya bien anciano. Dicen que era sabio. Unos jóvenes universitarios decidieron probarlo. Fueron hasta él y le preguntaron: “Si eres un sabio, entonces dinos quien es la mejor persona de este pueblo”…

Al día siguiente el anciano se posicionó en una calle donde se dice que todos los ciudadanos pasaban continuamente y se colgó un cartel que decía: “Necesito algo de usted. Por favor, dóneme algo”. La gran mayoría le dio dinero. Pero, cada vez que le daban las monedas, él las arrojaba a otro mendigo que se encontraba a su lado. La gente se sorprendió con su actitud…

Al día siguiente de nuevo estaba él con el mismo cartel. Esta vez, muy pocos le dieron dinero, que fue debidamente arrojado al otro mendigo, pero le trajeron comida. Nuevamente, el sabio dio toda la comida recibida a otros mendigos cercanos y, al llegar la hora del almuerzo, comió de su propia comida. Nadie entendió que quería realmente el sabio…

Llegó el tercer día y estaba él con el mismo cartel. Esta vez le dieron menos dinero que el día anterior y muy pocos le dieron comida y la que recibió él la distribuyó con los otros mendigos del lugar. Pero, casi al finalizar la tarde, un hombre apareció se acercó al sabio, le preguntó cómo estaba, le sonrió, conversó un rato con él y después se retiró. Cuando el hombre se fue, el sabio se movió y abandonó el lugar, porque había obtenido la respuesta que precisaba.

Dos días después los jóvenes preguntaron al sabio sobre lo que había sucedido y si había descubierto quien era la mejor persona del pueblo y el anciano respondió: “Mis jóvenes, la realidad es que tanto el dinero como la comida que me dieron no tenían nada de especial. Las personas de este modo solo estaban dando algo de lo que les sobra y acallan así sus conciencias. Sin embargo, la persona que se acercó, me sonrió y conversó conmigo es la mejor de todas, porque me dio la riqueza de la vida y la comida del alma, sin duda esa es la mejor, porque estableció conmigo una relación igualitaria… Solo les digo que, siempre que busquen a alguien para entablar una amistad verifiquen que, junto con cualquier cosa material, esa persona dé algo de sí misma”…

El poder es un implacable somnífero que suele adormecer la conciencia y el alma, por eso hay que tener mucho cuidado con su manejo, porque si uno lo usa irresponsablemente, la sensibilidad suele quedar de lado dejándole el campo libre al narcisismo que obra con crueldad, egoísmo e individualidad. De nosotros depende…

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