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¡Embrómate!

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Tab Machado
Tab Machado

El género humano, con su carencia absoluta de civismo, falta endémica de valores e individualismo feroz ha ido lentamente creando una subcultura dentro de la sociedad que cada vez tiene más seguidores y una única ley o lema que es: ¡Embrómate! (la palabra también podría ser ¡dáñate! o alguna mucho más fuerte y más directa que empieza con J, pero es imposible incluirla en este escrito). Igual, la palabra la ponen ustedes, pero la definición de la ley o lema de esta subcultura es hacer lo que a uno le venga en gana a pesar de fastidiar, molestar o perjudicar completamente a un congénere.

Basta tan solo un rato de andar en algún lugar público para darnos cuenta de cuantos adeptos a ganado esta nueva filosofía que, para ser aplicada a la perfección, solo hay que tener absoluta falta de cortesía, decoro, civismo, urbanidad y buen trato con el prójimo. Hacer lo que a uno le plazca sin importar derechos y deberes y, si a otro no le gusta, basta con soltarle la única frase que se aplica en este léxico: ¡embrómate!

Tan fuerte ha golpeado este nuevo modismo que puedo contarles dos rápidos ejemplos que presencié hace unos días… El primero fue cuando andando por una calle vi al frente de una casa una persona limpiando su jardín. El día estaba agradable y el hombre había aprovechado a sacar su mascota junto con él, un perro de raza ovejero que imponía su presencia… El perro estaba sin correa y por la misma banqueta se aproximaba distraídamente un deportista que corría placenteramente.

Instintivamente me detuve a observar y, cuando el deportista pasó frente al perro, este se le abalanzó tratando de morderle un tobillo. El deportista dio un gran brinco gritando “¡Por favor! ¡Por favor! ¡Agarre el perro!”, a lo que el dueño de casa despreocupadamente y mirando al césped le dijo “quédese tranquilo él es bueno, nunca hace nada”. El perro mostraba su fiereza ladrando furibundamente y el deportista increpó duramente al dueño de casa diciéndole que no se permite sacar perros a la calle sin su correa, a lo que el hombre le aplicó como respuesta la nueva filosofía de vida de la que les hablo, respondiéndole: “si no te gusta no pases mas por acá” (ergo: en vez de preocuparse por su falta, simplemente dijo “embrómate” a quien sufría el percance).

El segundo hecho (tan increíble e inverosímil como el primero) fue cuando en una casa una persona hacía sonar duramente el claxon de su auto porque alguien se había estacionado en su entrada y le obstruía el paso. De la casa de un vecino salió una señora y le dijo de muy mala gana: “ya voy, ya voy… ¿Por qué tanto alboroto?”. A lo que el dueño del automóvil le dijo “¡porque está estacionada en la entrada de mi casa y no puedo entrar!”. Y la señora volvió a decir: “¡y si siempre yo paro ahí para venir a lo de mi madre! ¡Que le molesta!”. El hombre con infinita paciencia le respondió: “si, la he visto parada acá y por educación no he querido decirle nada, pero esto es propiedad privada. Por eso al salir dejé el portón abierto para prevenir de que volvía enseguida”… Y la mujer en el colmo del desparpajo respondió: “si, vi el portón abierto y le pedí a mi hija que lo cerrara, así yo podía estacionar mas tranquila”…

Luego de los ejemplos ¿queda clara cual es la nueva filosofía? ¿Creen ustedes que es casualidad o causalidad el que se extienda tan rápidamente?

Exigir respeto y obediencia máxima hacia los derechos propios pero no estar dispuestos a ser recíprocos con los demás es la única premisa valida de la filosofía ¡Embrómate! Pero, si estas pensando afiliarte a esa política, pregúntate si te gustaría que te trataran a ti del modo en que tú te propones hacerlo con los demás. Es fácil exigir todo para uno y no dar nada a los demás pero si todos pasamos a pensar igual, ignorando los derechos de los demás ¿A dónde vamos a ir a parar como sociedad? Más bien piensa si no sería mejor tratar a los demás cómo quisieras que te trataran a ti ya que ese es el principio básico que debería regir la ética y las normas de la convivencia humana. Si es verdad que a todos nos encanta que nos consideren y nos tengan respeto, entonces ¿por qué no tratamos así a los demás? Para cambiar al mundo no esperes que cambien los demás, cambia tu primero y predica con el ejemplo…

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