En Chicago… El Presidente Obama se despidió con emotivo discurso

El Presidente Barack Obama pronunció el pasado martes en Chicago un emotivo discurso de despedida.

En un discurso que duró aproximadamente una hora el Presidente Obama se despidió de la nación tras ocho años de mandato, resumiendo la actualidad del país y los desafíos que aún quedan por delante. “Es bueno estar en casa”, comenzó diciendo el aún mandatario, para luego añadir: “Esta noche es mi turno de decir gracias”.

“Vine por primera vez a Chicago poco después de cumplir 20 años, cuando aún intentaba averiguar quién era; buscando un propósito para mi vida. Fue en los barrios no lejos de aquí donde empecé a trabajar con grupos de la iglesia a las sombras de los molinos de acero. Fue en estas calles donde fui testigo de la fuerza de la fe y la dignidad tranquila de los trabajadores ante las dificultades y la pérdida. Aquí es donde aprendí que el cambio sólo ocurre cuando la gente se involucra, se compromete y se une para exigirlo”, prosiguió diciendo. “Después de ocho años como Presidente, sigo creyendo eso. Y no es sólo mi opinión. Es el corazón de nuestra idea estadounidense, nuestro osado experimento de autonomía.”, agregó emocionado.

Defensa de su legado

El Mandatario saliente defendió su legado como luchador contra el racismo y la discriminación, como promotor de un acuerdo global frente al cambio climático y destacó las medidas durante su mandato que permitieron el matrimonio homosexual y ampliar la cobertura sanitaria a 20 millones de personas a través de Obamacare. “El largo recorrido de Estados Unidos ha sido definido por el movimiento de avance, por una constante ampliación de nuestro credo constitucional para aceptar a todos y no sólo a unos cuantos. Si les hubiera dicho hace ocho años que Estados Unidos saldría de una gran recesión, restablecería nuestra industria automotriz, y daría pie al período más largo de creación de empleos en nuestra historia… si les hubiera dicho que abriríamos un nuevo capítulo con el pueblo cubano, cerraríamos el programa nuclear de Irán sin disparar un tiro y eliminaríamos al cerebro de los atentados del 11 de septiembre…si les hubiera dicho que íbamos a conseguir la igualdad en el matrimonio y garantizaríamos el derecho al seguro de salud para otros 20 millones de nuestros conciudadanos, ustedes podrían haber dicho que estábamos apuntando demasiado alto”, resumió.

“Pero eso es lo que hicimos. Eso es lo que ustedes hicieron. Ustedes fueron el cambio. Ustedes respondieron a las esperanzas de las personas y, por ustedes, en casi todos los aspectos, Estados Unidos es un lugar mejor, más fuerte de lo que era cuando empezamos”, añadió.

Transición en paz

Posteriormente, ante unas 20,000 personas, que abarrotaron el Centro de Convenciones  del McCorimck Place, acompañando al Presidente en su despedida Obama reiteró ante ellos su compromiso con una transferencia de poder pacífica, como ya se lo había expresado al Presidente Electo, Donald Trump, en la Casa Blanca. “En diez días, el mundo será testigo de un sello distintivo de nuestra democracia: la transferencia pacífica del poder de un presidente elegido libremente al siguiente. Le prometí al presidente electo Trump que mi administración garantizaría una transición sin problemas, lo mismo que el presidente Bush hizo por mí. Porque a todos nos corresponde asegurarnos de que nuestro gobierno pueda ayudarnos a superar los numerosos desafíos que enfrentamos.”, señaló.

Economía, igualdad de razas, inmigración

Al hacer referencia al tema de la inmigración Obama consideró que, “si no creamos oportunidades para todos, el descontento y la división que han obstaculizado nuestro progreso se agudizarán en los años venideros. Hay una segunda amenaza para nuestra democracia, una que es tan antigua como nuestra propia nación. Después de mi elección, se hablaba de una nación post-racial. Esa visión, por bien intencionada que haya sido, nunca fue realista. La raza sigue siendo una fuerza potente y a menudo divisoria en nuestra sociedad. He vivido el tiempo suficiente para saber que las relaciones raciales son mejores que lo que eran diez o veinte o treinta años atrás, se puede ver no sólo en las estadísticas, sino en las actitudes de los jóvenes estadounidenses de todo el espectro político”.

“Pero no estamos donde debemos estar. Todos tenemos más trabajo que hacer. Después de todo, si cada cuestión económica se enmarca como una lucha entre una clase media blanca trabajadora y las minorías indignas, entonces los trabajadores de la más diversa índole terminarán luchando por migajas mientras los ricos se retiran aún más en sus enclaves privados. Si nos abstenemos de invertir en los hijos de inmigrantes, sólo porque no se parecen a nosotros, disminuyen las perspectivas de nuestros propios hijos, porque esos niños representarán una mayor proporción de la fuerza laboral de Estados Unidos. Y nuestra economía no tiene que ser un juego de suma cero. El año pasado, los ingresos aumentaron para todas las razas, todas las edades, tanto para los hombres como para las mujeres”.

Atticus Finch, dijo que “uno no entiende a los demás hasta que no considera las cosas desde su punto de vista… hasta que no se mete bajo su piel y camina con ella por la vida”.

“Para los estadounidenses nativos, significa recordar que los estereotipos acerca de los inmigrantes de hoy se dijeron, casi palabra por palabra, sobre los irlandeses, italianos y polacos. Estados Unidos no se debilitó por la presencia de estos recién llegados; ellos adoptaron el credo de esta nación y ésta se fortaleció”.

Participar en la vida del país

El Presidente saliente concluyó su discurso haciendo un llamado a participar en la vida del país. “Corresponde a cada uno de nosotros ser celosos guardianes de nuestra democracia; abrazar la gozosa tarea que nos ha sido dada para tratar constantemente de mejorar esta gran nación. Porque a pesar de todas nuestras diferencias externas, todos compartimos el mismo orgulloso título: Ciudadano”.

“En última instancia, eso es lo que nuestra democracia exige. Los necesita a ustedes. No sólo cuando hay una elección, no sólo cuando nuestros propios y estrechos intereses están en juego, sino toda una vida. Si están cansados de discutir con extraños en el Internet, intenten hablar con uno en la vida real. Si se necesita reparar algo, átense los zapatos y organicen algo. Si están decepcionados por sus funcionarios electos, agarren un portapapeles, consigan algunas firmas y postúlense para un cargo ustedes mismos. Preséntense. Involúcrense. Perseveren. Algunas veces ganarán. Otras veces perderán. Asumir que los demás poseen bondad puede ser un riesgo y habrá momentos en los que el proceso los decepcionará. Pero, para aquellos de nosotros lo suficientemente afortunados de haber sido parte de esta labor, de verla de cerca, déjenme decirles que puede energizar e inspirar. Y no pocas veces, su fe en Estados Unidos y en los estadounidenses, se verá confirmada”, añadió.

Concluyendo con un: “ha sido el honor de mi vida servirles”. “Por ahora, si ustedes son jóvenes o jóvenes de corazón, tengo que pedirles una última cosa como su Presidente lo mismo que les pedí cuando me dieron la oportunidad hace ocho años. Les pido que crean. No en mi capacidad para lograr el cambio, sino en la suya. Les pido que se aferren a esa fe escrita en nuestros documentos constitucionales; esa idea susurrada por esclavos y abolicionistas; ese espíritu cantado por inmigrantes y colonos y aquellos que marcharon por la justicia; ese credo reafirmado por quienes plantaron banderas en campos de batalla extranjeros y en la superficie de la luna; un credo en el núcleo de cada estadounidense cuya historia aún no está escrita… sí podemos, sí lo logramos…

 

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