Home Editoriales Entrada por aquí
0

Entrada por aquí

0
0
Tab Machado
Tab Machado

En nuestro blog de la edición digital de Últimas noticias, recientemente inaugurado, recibimos muchos comentarios de los lectores. Hoy quiero referirme al que nos hizo Mariana sobre que siempre existe una salida a todos los problemas y es verdad… En un mundo donde todos están apurados, complicados, estresados, irritados, siempre corriendo para poder conseguir dinero y pagar las cuentas, hay poco tiempo para pensar. Es por eso que los problemas más fáciles se tornan de difícil solución y, aquellos que son delicados y complicados, parecen que son imposibles de resolver.

Sin embargo, si le diéramos el tiempo necesario a nuestro yo interior y a nuestra intuición, buscando la solución a nuestros problemas, sin la presión de decidir en décimas de segundos (que siempre obliga a errores lógicos), los mismos serían resueltos y los malos momentos, en su mayoría, se evitarían.

El gran inconveniente es que la humanidad vive aceleradamente y el fatalismo que la rodea siempre hace creer que las cosas son imposibles de lograr. El propio Jesús dijo una vez que si el hombre tuviera tan solo un poco de fe, podría mover montañas…pero nunca le hemos hecho caso…

La historia que narramos a continuación nos muestra que, si nos damos el tiempo necesario para pensar, podemos salir airosos de las situaciones más penosas, aplicando simplemente el sentido común y la intuición.

El dueño de un supermercado de una ciudad, de tan solo cinco mil habitantes, soñaba con progresar y buscaba una oportunidad que le permitiese hacer una gran diferencia económica. El nunca se daba por vencido, por eso siempre buscaba el momento oportuno para hacer una diferencia.

Un día, mirando un periódico, vio en los avisos clasificados que se vendía un local en la avenida principal de la ciudad más grande del país. El precio era muy bueno aunque el local era muy chico para un supermercado como el que tenía, pero por esa calle transitaban diariamente más de dos millones de personas y ese potencial de clientes harían la diferencia.

De inmediato se decidió comprarlo y, para que nadie le fuera a quitar la oferta, ni siquiera lo fue a ver. Se encaminó a la empresa vendedora y, con los ahorros de toda su vida, adquirió el local.

Ya con el título de propiedad en la mano tomó su vehículo y se encaminó a ver su nueva adquisición. En el camino pensaba que buena suerte había tenido y que ahora, al colocar su supermercado en tan buen lugar, sus ganancias se iban a triplicar en cuestión de días. Iba soñando y hasta gastando a cuenta de los dividendos que iba a obtener, cuando llegó a su nuevo local. Al verlo, una tonelada de desesperación cayó sobre sus hombros, ya que el local era hacia adentro, solo tenía una puerta, ninguna ventana y la mitad del bloque hacia la derecha la dominaba un supermercado que tenía un gran luminoso que decía ‘el supermercado más grande de la ciudad’ y hacia su izquierda, en la otra mitad del bloque, había otro supermercado con un luminoso que decía ‘el supermercado más grande del país.

Con los sueños rotos se fue a su casa y se lamentaba de su mala suerte. Se sentó debajo de un árbol y se dijo que ya no tenía más fuerzas para seguir. Dejó correr las horas allí pero, de repente, se levantó corriendo y, lleno de energía, se puso a trabajar. Instaló su negocio en el nuevo local y, en cuestión de meses, su pequeño supermercado obtenía el triple de ganancias que sus dos competidores y era el que más público tenía.

¿Cómo hizo? Sencillo, al tener dos supermercados gigantes a sus costados que lucían sendos letreros que decían: ‘el más grande de la ciudad’ y ‘el más grande del país’, él puso, encima de su única puerta una gran flecha luminosa que la señalaba y un cartel que decía: ENTRADA POR AQUÍ…

tags:

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *