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¡Es un Milagro!

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Jacqueline Camacho-Ruiz
Jacqueline Camacho-Ruiz

Conozcan a Graciela Hernández, una joven positiva y con unas ganas de superación increíble.  La conocí en una reunión familiar y entre la conversación, me platicó de algo que le pasó hace 9 años…algo que le cambió la vida para siempre…

En una soleada mañana de domingo, Graciela y su hermano se dirigían a Guadalajara, México.  Apenas a unos minutos de que salieron de su casa, se les atravesó una camioneta que no pudieron esquivar completamente.  Esto les causó que la llanta delantera se ponchara y se salieran de la carretera.

Graciela sintió un impacto muy fuerte en su espalda, pero no pensó que fuese nada grave.  La camioneta que se les atravesó, se echó de reversa y ellos pensaron que era para ayudarles, pero desafortunadamente no fue así y se fue.

Su hermano se bajó del vehículo para pedir ayudar y para asegurarse de no causar más accidentes por la falta de visibilidad.  Afortunadamente el primer vehículo que pasó era un médico.  Él les ayudó a sacar a Graciela y trasladarla a un hospital inmediatamente.  Graciela no sabía lo que sucedía ni la gravedad del asunto…ese era el comienzo de un camino largo y difícil.

El diagnóstico era complicado ya que su columna vertebral se había quebrado en dos y tenía múltiples fracturas alrededor de su cuerpo.  A pesar de que los doctores ya sabían que ella no iba a volver a caminar, le hicieron una cirugía que duró doce horas para remover los fragmentos de hueso que habían quedado entre su columna.  Eso evitaría una infección que le pudiese costar la vida.  Ella entro en coma con respiradores artificiales, pero después de que su padre entró a verla en una ocasión, ella regresó a la vida milagrosamente.

Graciela no sabía el diagnóstico de que no iba a volver a caminar.  Ella no sabía que eso era lo que se le había designado médicamente.  Ella añoraba regresar a su trabajo y a su vida normal previa al accidente.  Sus padres nunca le dijeron, ya que su fe era más grande que cualquier adversidad.

Su madre iba a la iglesia todos los días sin falta y en una de esas ocasiones, le pidió a beato José María (ya ahora es santo) que la fuera a visitar a su hija y que le concediera el milagro.  Ella le contó a Graciela que le había pedido al beato que la fuera a visitarla.

Una mañana cuando su madre regresaba de la iglesia, Graciela le dijo: “mamá, el beato José María me vino a visitar, pero nada más vinieron sus ojos…” Graciela nunca había visto la imagen del beato pero cuando su madre le enseñó una postal, ella confirmó que eran esos ojos ¡que ella había visto!

Justo unos días después, ocurrió lo inesperado… ¡Graciela movió el dedo de su pie!  El movimiento fue diminuto, pero la esperanza para su familia y los doctores fue enorme. Inmediatamente el cuarto se llenó de doctores que estaban impresionados con este acontecimiento.

Esto marcó el principio de una recuperación realmente milagrosa.  Año y medio de terapia física y arduo trabajo, Graciela volvió a caminar por si sola sorprendiendo a todos a su alrededor, especialmente a la ciencia médica.

Hoy por hoy, Graciela está felizmente casada y agradecida por la oportunidad no sólo de vivir y caminar, sino también de poder servir de inspiración a otras personas por medio de su historia tan increíble.

Recuerden mandar sus ideas de historias de motivación a jackie@jjrmarketing.com

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