Estudio determina que el futbol desempeña hoy los papeles que cumplían la religión y la política

El autor del estudio, el antropólogo Guillermo Acuña, afirma que el fútbol es un “hecho social total”, en su faceta de deporte espectáculo, que llega a desempeñar en nuestros días los papeles que tradicionalmente cumplía la religión o la política

Guillermo Acuña Gómez,  del departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada de la Universidad de Granada, realizó el primer estudio antropológico de las gradas de un estadio de futbol y concluyó que este deporte desempeña en la actualidad los papeles que jugaron la política o la religión.

Acuña destaca en su trabajo de 58 páginas que las gradas de un estadio son un espacio “cargado de símbolos, mitos, rituales” y de metáforas que “conectan con el ámbito bélico y lo sagrado, y donde el juego se trascendentaliza”.

Para llevar a cabo esta investigación, el autor visitó durante 15 meses las gradas del estadio Nuevo Los Cármenes del Granada, donde realizó un trabajo de observación y realizó encuestas entre los asistentes.

Entre las conclusiones de esta investigación, Acuña destaca la enorme heterogeneidad del público que asiste a los campos de fútbol, así como el aumento de la asistencia de público femenino y el hecho de que, con frecuencia en las gradas se sublimen las emociones y se expresan valores y contravalores.

El estudio señala que un estadio de futbol es un espacio de socialización en donde se refuerza la construcción de una identidad compartida en torno al club que, vinculado a un territorio y a su gente, propicia emociones, pensamientos y comportamientos distintivos de un modo de ser cultural. Además, “la solidaridad y el conflicto forman parte de un ambiente donde el juego se trascendentaliza”, ya que el fútbol es señalado como un “hecho social total”, en su faceta de deporte espectáculo, que llega a desempeñar en nuestros días los papeles que tradicionalmente cumplía la religión o la política”, apunta el investigador de la UGR.

Acuña expresa también que el fútbol constituye un fenómeno susceptible de ser analizado para una mejor comprensión de la sociedad, envuelta en un permanente debate entre lo global y lo local.

Así, afirma, en las gradas podemos percibir un ejemplo más de “comunidad imaginada”, es decir, “de colectivo vinculado entre sí por la afinidad con un club”. “Independientemente de las vinculaciones políticas o nacionalistas que aparezcan en otros casos, como todos los clubes de estas características son algo más que entidades deportivas, en la medida que desarrollan estímulos que facilitan la identificación de las personas y con ello la integración de unos y la distinción de otros”.

El pormenorizado informe se titula: “El fútbol como producto cultural: revisión y análisis bibliográfico”.

 

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