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¡Exorcízate!

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Para celebrar esta edición número 666 les propongo un tema profundo y de mucha reflexión acerca de la espiritualidad. En la actualidad crece a pasos agigantados la cantidad de ateos y agnósticos a través del orbe y se cree que es por el desarrollo científico, pero yo tengo la presunción de que no es simplemente por eso… Si realmente las diferentes religiones de todo el mundo se dedicaran a dar a conocer la palabra de Dios, sin rodearla de ningún beneficio económico, la manifestación divina sería evidente y permanente, por lo tanto habría más creyentes. Pero, como lamentablemente la palabra de Dios y sus enseñanzas son usadas mayormente para provecho y lucro, la misma carece de poder y el mensaje termina volviéndose yermo, vacuo y estéril, alejando a la gente del supremo. Por eso los grandes templos e iglesias se parecen cada día más a los ‘sepulcros blanqueados’ que habla la Biblia en Mateo 23:27, bonitos por fuera pero sin alma adentro.

Otro ejemplo sobre este tema es el de la expulsión de los mercaderes del Templo que aparece en todos los Evangelios. En ese episodio Jesús visita el Templo de Jerusalén y su patio es descripto como lleno de ganado y tablas de cambistas. Jesús se molestó tanto por esa situación que formó un látigo con varias cuerdas y a golpes hizo salir al ganado y tiró las mesas de los cambistas y de los vendedores de palomas, haciendo caer las monedas por el suelo. “¡Quiten estas cosas de aquí! ¡Dejen de hacer de la casa de mi Padre una casa de mercancías!”, sentenció entonces. Volviendo a nuestros días… ¿Qué podría decir hoy el Cristo si viera todo el lucro que existe en torno a su propio nombre? Por eso siempre digo que la palabra de Dios debería de ser propagada con gozo y alegría, sin esperar (las religiones y los religiosos) ningún bien a cambio y entonces, seguramente, la gente voltearía a escuchar las enseñanzas divinas.

Mas te digo, si lees con atención el libro sagrado, allí dice que tiene más efecto y utilidad la oración que se dice en casa, que aquellas expresadas en las iglesias. Si no, vayamos nuevamente a la fuente bíblica y veremos que en Mateo 6:5 dice claramente: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. Haciendo esto con regularidad y siguiendo la simple prédica de “ama a tu prójimo como a ti mismo”, seguramente harás muchísimo más por tu espiritualidad que asistir mil años a cualquier templo.

Siempre hay tiempo para elegir un camino diferente… ¿Cómo? ¡Exorcízate! Arroja fuera de ti al demonio del ego y verás como poco a poco te invade la verdadera espiritualidad… Recuerda que si tan solo tuvieras fe como un pequeño grano de mostaza, todo sería posible. De ti depende…

 

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