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Festival ‘Our Lady of Mt. Carmel’

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Procession
Procession

Una tradición centenaria se renueva este fin de semana con el Festival ‘Our Lady of Mt. Carmel’ y la procesión por la ciudad.

Melrose Park.- Del jueves 7 al domingo 10 de julio se está llevando a cabo la edición 118 del tradicional festival ‘Our Lady of Mt Carmel’.  Esta centenaria festividad, nacida en1894 por parte de la Comunidad Italiana de Melrose Park, se extiende por 4 días, finalizando el domingo con una gran procesión por las calles de la ciudad. En el festival se puede disfrutar también de diferentes

puestos de comidas y bebidas, un carnaval para los niños y un escenario donde desfilan diferentes artistas.

El festival, que se realiza en forma anual, está orientado hacia la familia y hacia el reconocimiento de la diversidad étnica que existe en la ciudad. Por medio del evento los organizadores buscan también una forma de armonizar la fe religiosa con la diversión, mediante una combinación que unifica, proporcionalmente, a la oración y la fe con el entretenimiento y los juegos, en una fiesta que tiene una vigencia de 118 años de celebración para disfrute de toda la comunidad.

La Federación Jalisciense del Medio Oeste estará participando de la procesión del domingo portando la imagen de Santo Toribio Romo, el santo protector de los inmigrantes.

Santo Toribio Romo, nació en Santa Ana de Guadalupe, en el municipio de Jalostotitlán, en la zona de Los Altos de Jalisco, el 16 de abril de 1900 y murió como mártir el 25 de febrero de 1928. Veinte años después de su sacrificio, los restos del mártir Toribio Romo regresaron a su lugar de origen y fueron depositados en la capilla construida por él, en Jalostotitlán. El 22 de noviembre de 1992 fue beatificado, y el 21 de mayo de 2000 fue canonizado.

Testimonios de migrantes sobre milagros de Santo Toribio Romo lo elevan a protector de los inmigrantes. Uno de esos testimonios narra que,  “Un amigo y yo nos fuimos de Jalos con la intención de trabajar en el otro lado, pero estando cerca de la frontera nos asaltaron y nos golpearon. Se llevaron todo nuestro dinero y estábamos desconsolados”, cuenta Otilio. “No teníamos para pagarle al “pollero” ni para regresar a la casa. De repente, un carro se detuvo a nuestro lado y un sacerdote nos invitó a subir. Le platicamos nuestra situación y nos dijo que no nos preocupáramos, que él nos ayudaría a cruzar la frontera y eso hizo. No sabemos cómo, pero nos pasó por una vereda solitaria. Cuando nos dimos cuenta, ya estábamos en Estados Unidos. Al bajar nos dio dinero y nos dijo que buscáramos trabajo en una fábrica cercana, que ahí nos iban a contratar”.

La voz de Otilio todavía se quiebra de emoción al narrar que, sumamente agradecidos, le preguntaron al cura su dirección para pagarle el préstamo con su primer sueldo. “Nos dijo: ‘Ustedes son de Jalisco, ¿verdad? Cuando ganen lo suficiente, vayan a Santa Ana y pregunten por Toribio Romo. Ése es mi nombre’. Con el dinero pagamos el hospedaje y, efectivamente, conseguimos trabajo en el lugar que nos mencionó. Unos meses después venimos a Santa Ana. Cuando entramos a la iglesia y vimos el retrato del altar, lo identificamos como el padre que nos ayudó. Al preguntar por él nos dijeron que había muerto hacía 70 años. Nos pusimos a llorar y dimos nuestro testimonio”.

El segundo relato es del zacatecano Jesús Buendía Gaytán, un campesino quien cuenta que hace algunas décadas decidió irse de indocumentado a California para buscar empleo en alguna plantación. Se puso en contacto con un ‘pollero’ en Mexicali pero, apenas cruzaron la frontera, fueron descubiertos por la patrulla fronteriza y para escapar Jesús se internó en el desierto.

Después de caminar varios días por veredas desoladas y más muerto que vivo de calor y sed, vio acercarse una camioneta. De ella bajó un individuo de apariencia juvenil, delgado, tez blanca y ojos azules, quien le ofreció agua y alimentos. Le dijo que no se preocupara porque le indicaría dónde solicitaban peones. También le prestó unos dólares para imprevistos. A manera de despedida el buen samaritano le dijo: “Cuando tengas dinero y trabajo búscame en Jalostotitlán, Jalisco, pregunta por Toribio Romo”.

Luego de una temporada en California, Jesús regresó y quiso visitar a Toribio. En Jalostotitlán lo mandaron a la ranchería de Santa Ana, a unos 10 kilómetros del pueblo. “Ahí pregunté por Toribio Romo y me dijeron que estaba en el templo. Casi me da un infarto cuando vi la fotografía de mi amigo en el altar mayor. Se trataba del sacerdote Toribio Romo, asesinado durante la guerra cristera. Desde entonces me encomiendo a él cada vez que voy a Estados Unidos a trabajar”…

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