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Fray Juan Macías

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Fray Juan Macias
Fray Juan Macias

¿Quién no ha escuchado alguna vez historias extrañas que dicen haber ocurrido en nuestros propios pueblos? Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…

La semana pasada en esta misma página de Leyendas Urbanas le relatábamos el  milagro de Olivenza que fue el hecho que llevó a la canonización a Juan Macías en el año 1975, aunque ya en 1837, el papa Gregorio XVI lo beatificó

basándose en diversos prodigios documentados. Es por eso que en esta edición le contamos mas sobre el  religioso español  nació en el año 1585 y falleció en Lima en el año 1645, tras una vida plagada de hechos.

En Ribera del Fresno, su pueblo natal, existe un museo en lo que fuera su casa natal y donde se conserva una de las ollas que obraron el milagro de Olivenza, aparte de lienzos y documentos de interés. Según se cuenta, con tan solo ocho años de edad, el pequeño Juan tenía visiones en las que se le aparecía otro niño que decía ser Juan el Bautista, quien lo acompañaba siempre, aportándole consejos y predicciones.

El primer milagro atribuido a Juan Macías data de aquella época y es muy conocido en la localidad, se cuenta que mientras sacaba a pastar su rebaño, Juan encontró a otro chico que realizaba la misma labor y que lloraba entristecido ante la boca de un profundo pozo. Cuando Juan le preguntó sobre el motivo de sus sollozos, el chico le dijo que uno de sus cerdos había caído en el interior del pozo y que estaba preocupado por la reprimenda que le daría su padre. Juan le dijo que no se preocupara y se acercó al pozo mientras le rezaba a la virgen. Entonces el agua del pozo comenzó a subir y el cerdo salió a la superficie con vida. Desde entonces, el “pocito de Juan Macías” se conserva como lugar especial y muchos son los peregrinos que acuden a visitarlo, convencidos de que sus aguas son curativas y milagrosas.

Ya en Lima, otros hechos milagrosos se le recuerdan, como aquella vez que se desató un fuerte terremoto y mientras Juan y oros religiosos corrían intentando escapar del convento de Santo Domingo, escuchó la voz de la virgen que le dijo que se quedaran en un lugar en concreto y, milagrosamente, todo el convento se vino abajo menos el lugar exacto en el que la virgen les indicó que se quedaran.

Más tarde, en las labores de reconstrucción, los trabajadores cortaron más de la cuenta una viga de madera que debía de sostener el techo, los obreros comenzaron a discutir sobre quién había sido el culpable, en ese punto llegó Juan y les dijo que no se preocuparan, bendijo la viga y ordenó subirla, misteriosamente, la viga de madera había crecido los centímetros suficientes para poder ser encajada a la perfección. Muchos más hechos milagrosos se le atribuyen al beato en tierras Peruanas, como curaciones milagrosas, levitaciones, el poder leer el pensamiento y predecir el futuro y sobre todo, la habilidad para multiplicar el alimento que repartía entre los pobres.

Treinta años después de su muerte, su cuerpo permanecía incorrupto y continuaba realizando milagros, como el de un monje con una hernia estrangulada, que sanó tras poner la imagen del santo sobre la zona afectada.

En el distrito limeño de San Luis, Fray Juan Macías es venerado en un templo que se levantó en su honor en 1970 y todos los años, los peruanos sacan en procesión los restos del santo por el casco antiguo de la capital.

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