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George Parrot, el forajido que se convirtió en un par de zapatos

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George Parrot, fue un famoso forajido muerto en la horca. Pero no sólo fue famoso por sus grandes fechorías, sino también por ser el único hombre en la historia que se convirtió  en un par de zapatos después de su muerte.

George Parrot o Big George, entre muchos otros nombres asociados todos a su gran nariz, fue un famoso forajido del lejano oeste buscado durante años por una gran cantidad de fechorías y crímenes, entre los que se destaca robo de caballos, asaltos a trenes y diligencias. 

En 1878 la banda se disponía a dar un gran golpe que los retiraría a todos. Se trataba de asaltar el tren Union Pacific mediante la explosión de las vías, lo único que debían hacer era esperar a que este descarrilara después de haberlas volado previamente. El problema es que algo salió mal y fueron descubiertos. 

A partir de ese episodio sus cabezas comenzaron a alcanzar cifras desorbitadas, tanto vivos como muertos. También la de George Parrot, con la diferencia de que fue un poco más insensato ya que un día de borrachera en un pueblo del distrito comenzó a hablar del robo y los muertos. Evidentemente el sheriff del lugar pronto acudió para darle caza. 

Encarcelado y con una posible condena a la horca, a George Parrot no le quedaba otra que intentar salir de la cárcel como pudiera, aunque para ello se viera en la obligación de matar a su propio carcelero. Esto no hizo más que empeorar las cosas, ya que después de ese intento de fuga y otra muerte de un inocente la gente se abalanzó contra él y terminó colgado del árbol más alto del pueblo. 

Tras su muerte el doctor John Osborn se hizo cargo del cuerpo, ya que nadie lo había reclamado. Tenía la intención de estudiar su cerebro para saber e identificar el por qué había desarrollado una mente criminal tan cruel. 

A pesar de que ese tipo de prácticas no parecían raras en esta época, lo cierto es que lo que pasó a continuación no parece muy normal. Osborn se da cuenta de que sus dudas no han sido resueltas, así que directamente extrae toda la piel del forajido muerto y la manda a Denver, a una fábrica dedicada a curtir pieles, para que le hagan unos zapatos a medida y una bolsa de médico. 

Osborn usó durante muchos años esos zapatos, los cuales finalmente fueron encontrados (bastante gastados por cierto) en su casa al igual que el cuerpo del propio George Parrot enterrado en el patio de la vivienda del doctor. ¿Con que fin? Nadie lo sabe, el caso es que Osborn se obsesionó tanto con este caso que terminó dejando al forajido muy, muy, cerca de él. 

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