¡Gracias por tanto!

He recorrido el planeta de sur a norte, de polo a polo, me he cruzado con innumerable cantidad de personas, he estrechado las manos de miles de ellas, he convivido con otras tantas… y hoy soy lo que soy gracias a ese contacto, transitorio o permanente, que me ha permitido ir articulando el polifacético puzzle que es mi mundo interior.

Ese devenir constante, ese tránsito por la vida, ha ido nutriendo mi alma de tantos acontecimientos, vivencias, cuentos, anécdotas, inquietudes e ilusiones, que no necesito estimular mis sentidos de ninguna manera artificial, ya que prefiero tenerlos alertas, preparados y vigilantes para percibir, conocer y asimilar, la esencia más profunda del ser humano.

En este andar constante, mi espíritu se ha impregnado de diversas culturas, he asimilado diferentes tradiciones, degustado infinidad de sabores, oído muchos lenguajes y visto costumbres y hábitos a veces muy dispares a los míos.

He compartido llantos y risas, alegrías y tristezas, esperanzas y frustraciones por igual. He visto a aquellos que caen fulminados por un primer golpe y también a los que se levantan y siguen luchando como si nada hubiera pasado, luego de la centésima caída, siempre con la esperanza puesta en un mañana mejor…

Por eso la vida ha sido, es y será siempre para mí una aventura fascinante, una incógnita a despejar, una enseñanza perenne y un desafío a sortear en cada recodo del camino…  Y todo esto que he ido viendo, aprendiendo, sintiendo y experimentando, lo resumo y compendio cada semana en notas editoriales para usted con la esperanza de que, más allá de coincidencias o divergencias, haya un tema que permita estimular la mente y el espíritu, en busca de un mundo mejor para todos…

Ya son 14 años, 729 ediciones y otras tantas editoriales, desde aquel lejano 17 de diciembre de 2004, por lo que vuelvo a compartir con cada uno de Ustedes, de la forma más sencilla, la sana alegría de comunicarnos y llevarles una vez más el mensaje de que siempre está latente en nosotros la posibilidad de cambiar, de superarnos, de ir un poquito más allá. De que la persistencia y la fe obran el milagro de alcanzar las metas y que, una vez allí, hay que redoblar el esfuerzo para mantenerse e ir por nuevos logros.

Es que la vida es dinámica, acción pura y siempre debemos de tener una meta en el horizonte que incite nuestro espíritu y azuce nuestro intelecto, porque quien se deja estar, cree que ya lo ha logrado todo o abandona con excusas antes de llegar a un objetivo, simplemente se acostumbra a fracasar o le tiene miedo al triunfo… Si te caes 99 veces, levántate 100, pero jamás abandones… Desde aquí hemos reiterado una frase que es un sentimiento de vida: o uno pasa por la vida o la vida pasa por uno, Usted decide. Gracias por su compañía y por su fidelidad para con esta columna… ¡Hasta la próxima!

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