Haz lo que yo digo…

A mucha gente le gusta decirle a los demás lo que deben de hacer, pero no están dispuestos ni por un segundo a considerar hacer lo que les dicen a ellos otros semejantes… Les gusta dar normas, proporcionar formas y prácticas de vida que ellos mismos no ejercen y ni siquiera lo considerarían, pero quieren que otros lo pongan en práctica… En una palabra, cumplen a rajatabla el viejo dicho que dice: haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.

Hay una historia que es una clara muestra de esto: un hombre entró a un restaurante y, mientras se dirigía a una mesa vacía, le preguntó a una joven que se encontraba almorzando: “¿Podría, usted, por favor, decirme la hora?”.

La joven le respondió con voz airada y muy fuerte de modo que todos pudieran oírle: “¡Cómo se atreve usted, sinvergüenza, viejo verde, desgraciado!”

El hombre enrojeció y sintió sobre él todo el peso de cientos de ojos que lo miraban con ira. Entonces sólo atinó a decirle con voz temblorosa: “Lo siento, señorita, pero parece haberme entendido mal, yo sólo le pregunté la hora”.

Entonces, la joven se paró ofendida y gritó histéricamente: “Si usted sigue con eso, sinvergüenza, voy a llamar a la policía”. Avergonzado, el hombre se fue al rincón más alejado del local y se sentó en una mesa, oculto detrás de una columna.

Algunos minutos después, se le acercó la joven y le dijo sonriendo: “Disculpe usted, siento mucho lo sucedido, pero verá, soy estudiante de psicología y estoy haciendo una investigación de cómo reaccionan las personas ante situaciones imprevistas”. El hombre la miró durante unos segundos y exclamó con voz fuerte y asombrada de modo que todos pudieran oírle: “¡De verdad que usted está dispuesta a hacerme todo eso, durante toda la noche, por tan sólo diez dólares!”…. La dama entonces cayó al suelo desmayada por la sorpresa y la consternación.

Como dijimos al inicio: a muchas personas les gusta decir lo que deben de hacer los demás, pero no les gusta que les digan lo que hacer a ellos. O toman acciones sobre los demás, pero no consienten la misma acción en contra de ellos…

Todo sería muy diferente si se cumpliera con la cita que dice: “Trata a los demás como quisieras que te trataran a ti y nunca hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran”. En estos dos principios se resume toda la ética y las normas de la convivencia humana. Si a todos nos gusta que nos traten con cariño y con respeto, ¿por qué no tratamos así a los demás?

Trata siempre a los demás de modo que se sientan importantes y queridos y actúa siempre de tal modo que los demás sientan que ha sido un verdadero regalo el haberte conocido…

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