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Historias fantásticamente… ¿Ciertas?
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Historias fantásticamente… ¿Ciertas?

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En esta edición te traemos una saga de historias impresionantes que dicen ser ciertas. Como siempre dejamos a criterio del lector que juzgue la veracidad de las mismas. La primera de ellas es la del misterioso caso del marinero inglés James Bartley o Jonas II, que es una historia que se mantiene hasta nuestros días por su similitud con la historia Bíblica de Jonás.

En Febrero de 1891, el buque Estrella de Oriente estaba faenando cerca de las Malvinas cuando la tripulación divisó un cachalote. Dos botes se lanzaron a capturarlo. Un arpón mal encaramado hizo zozobrar a uno de los botes mientras el otro hería al animal que se hundió en la profundidad marina. El bote que aún estaba a flote recogió a los marineros en el agua y, volviendo a la nave, la tripulación se dio cuenta que faltaba un marinero, James Bartley. Tras una intensa búsqueda se le dio por desaparecido.

El cachalote, que había conseguido escapar de las acometidas de los marineros pero había sido herido de muerte, apareció al día siguiente flotando e inerte. Cuando los navegantes empezaron a descuartizarlo, según M. de Parville editor del Journal des Debats, escrito en París en 1914: “De repente, los marineros se asustaron por los espasmos que daba el estómago del animal. Había algo que daba señales de vida. En el interior se encontró inconsciente al marinero James Bartley. Fue colocado en la cubierta y tratado con baños de agua de mar hasta que despertó…”

Las declaraciones de Bartley tras su completa recuperación fueron sorprendentes: “Me percaté de que me tragaba una ballena […] Me rodeaba un muro de carne […] De pronto me encontré en un saco mucho mayor que mi cuerpo, pero completamente a oscuras. Palpé mi entorno y toqué a diversos peces. Algunos parecían estar vivos pues se escabullían por entre mis dedos […] Sentí un fuerte dolor de cabeza y mi respiración se hacía muy difícil. Al mismo tiempo sentía un calor que me consumía. Un calor que iba en aumento. En todo momento estuve convencido de que iba a morir en el estómago de la ballena. El tormento era irresistible y el silencio allí era absoluto. Intenté incorporarme, mover los brazos, las piernas, chillar pero me resultaba imposible, sin embargo mis ideas estaban perfectamente claras y la comprensión de mi situación era plena. Por fin, gracias a Dios, perdí el conocimiento”.

A su regreso a Londres Bartley se dedicó a ser zapatero remendón y murió tranquilamente en su cama en 1909. Lo que aún nadie se explica es como pudo alguien salir vivo tras ser tragado por un cachalote…

También está la historia del venerable Antonio Margil, franciscano que vivió en Guatemala y en la Nueva España en el siglo XVIII, al que se le atribuye una singular aventura que sería presenciada por el Padre Jerónimo García.

Se había presentado el padre García en la capilla para llamar a la primera misa del día cuando sintió una corriente de aire. Levantó la mirada y vio al padre Margil, con los brazos abiertos, dando vueltas por la bóveda y volando como un pájaro.

Finalmente está el caso de Teresa de Ávila, que ella misma se ocuparía de reseñarlo en las memorias de su vida y su Acta Sanctorum se encargaría de confirmar sus numerosos vuelos, algunos de los cuales serían presenciados por el padre Bruno. La santa había sabido mantener en secreto sus habilidades. Sus compañeras del convento fueron discretas y jamás dijeron nada de lo que vieron, pero llegó el día en que todo se descubrió.

Durante una misa celebrada por el obispo Álvaro de Mendoza, las religiosas escuchaban detrás de un orificio abierto en un muro de la iglesia. El obispo descendió lentamente del altar, seguido por sus acólitos, para entregar la hostia a las monjas. En el momento de hincarse Teresa, iluminó su rostro con una expresión de beatífica dicha. Siguió un grito de pánico al sentir que se elevaba sin poder evitarlo. Y mientras el obispo le tendía la hostia, la religiosa ascendió hasta perderse de vista. En el momento de perder contacto con la tierra, intentó resistirse, pero aceptó finalmente lo que muchos consideran un milagro.

 

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