Home Editoriales Historias verdaderas de Guerreros de Luz y Adelitas…
0

Historias verdaderas de Guerreros de Luz y Adelitas…

0
0
Tab Machado
Tab Machado

Es imposible abstraerse o dejar de maravillarse cuando uno ve, en una sola noche, convertirse un sueño (más que sueño casi una quimera) en realidad o que alguien que trabaja a destajo y con verdadero afán voluntario para el prójimo es reconocido como se merece… Cuando eso ocurre (¡todo en una sola noche!) al menos yo me pellizco para saber si eso es cierto, si lo que ven mis ojos es la realidad o si es que aun hay

una gota de esperanza en este mundo tan egocéntrico, conformista, tan falto de voluntad e ideales…

Sin embargo y para fortuna mía que estuve presente en el acontecimiento, eso pasó el sábado pasado en Casa Jalisco cuando finalmente se realizó el primer acto protocolar oficial en su salón de banquetes, con la cena de gala que celebró un nuevo aniversario de la Federación Jalisciense del Medio Oeste.

La cena en si fue tan solo una anécdota, una mera excusa para corroborar y ver que el muro de las dificultades siempre se derrumba ante la persistencia de la fe, la voluntad y el esfuerzo sostenido. Que cuando existe un ideal y existen personas dispuestas a llevarlos a cabo con decisión y valentía, superando las más arduas dificultades que disuaden generalmente a muchos, el éxito es tan brillante que a uno le parece un sueño… Casa Jalisco, en realidad, es algo más que la concreción de un sueño, es el ejemplo vivo de una nueva forma de ayuda y de voluntad de integración de la comunidad inmigrante en Estados Unidos…

Puedo decir que he sido un afortunado testigo presencial de todo el proceso que encierra la concreción de ese ideal y la puesta en marcha del mismo y, al ver la obra culminada y el comienzo de una nueva etapa de ayuda a la comunidad, comparto la sana alegría de aquellos quienes con visión, decisión, valentía y humildad, demostraron que cuando aunamos persistencia, ganas, corazón y fe, hasta lo imposible se puede volver realidad…

Pero la noche nos regaló otra grata sorpresa y una nueva enseñanza, la de ver que el sentimiento altruista, la solidaridad y el amor al prójimo tienen eco y reconocimiento. Ese agradecimiento profundo que sale del alma hacia quienes entregan su tiempo a los demás con humildad y vocación, tuvo nombre y apellido: Judith de la Mora Macías, quien fue reconocida como Orgullo Jalisciense 2010. Un premio largamente merecido por su voluntariado, espíritu altruista, filantropía y don de gente. Y, si ustedes me permiten, en ese galardón va implícito también un gran homenaje a su esposo Jesse, quien con los mismos atributos  alienta y anima a Judith para que pueda cumplir con esa edificante misión de brindar ayuda al prójimo.

Sin dudas que fue una noche mágica que discurrió entre Guerreros de Luz y Adelitas, combinados magistralmente con el enorme talento de Guadalupe Pineda y la humildad sin límites de un artista de excepción como Paco Padilla… Cuando estas cosas pasan uno vuelve a tener fe en la humanidad… ojalá tomemos ejemplo.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *