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Hombres o mujeres… ¿Quien envejece antes?
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Hombres o mujeres… ¿Quien envejece antes?

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Por todos es sabido que la esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres, pero… ¿a que se debe esta diferencia? La explicación la encontramos tanto en factores biológicos como sociales.

El envejecimiento en ambos sexos es inevitable pero hay que enfrentarse a él con optimismo y humor. El envejecimiento puede estar directamente relacionado al sentido psíquico, ya que depende de la forma de ser y de disfrutar la vida de cada uno, pudiendo ser viejos tanto a los 20, como a los 40 o a los 60.

En la vida pasamos por una serie de etapas en que, a partir de los 50 años se notan sobremanera  profundos cambios físicos y psíquicos que también afectan a nuestra situación laboral, social, sexual y familiar. Nuestro ritmo y estilo de vida se ve modificado notablemente.

El deterioro de las funciones biológicas, es diferente también según el género pero tanto en los hombres como en las mujeres, la madurez es una etapa que implica crisis de identidad por los paulatinos cambios que supone, así como un proceso de adaptación que a veces no resulta fácil.

Algunos de los elementos que provocan una aceleración del envejecimiento son los rayos ultravioleta y el tabaco, perjudiciales para la salud y para la piel. Igualmente debemos cuidarnos del estrés y del cansancio, estados de ánimo que perjudican al organismo.

Diferencias biológicas

Las mujeres en realidad son más resistente y fuertes que el hombre, por lo menos hasta el momento de la menopausia. Esta ventaja es de tipo biológico y se debe a que las hormonas femeninas protegen por ejemplo de enfermedades cardiacas, los infartos siempre son más frecuentes en los hombres.

El porcentaje de hombres con edad superior a 80 años es muy inferior al de las mujeres. La ventaja de esperanza de vida varía entre los cinco y los ocho años, dependiendo de la latitud y el desarrollo de los países.

Las mujeres disfrutan de una vida más larga, pero ¿tienen una vida más saludable? La respuesta a esta pregunta beneficia al hombre, ya que el sexo femenino suele sufrir más dolencias. La longevidad implica desgraciadamente un aumento de las posibilidades de padecer una enfermedad crónica.

La artrosis, la hipertensión, la osteoporosis o la diabetes son enfermedades más habituales en las mujeres y que repercuten sensiblemente en su calidad de vida y en sus relaciones sociales.

Una vez planteados los factores de tipo biológico que afectan a la longevidad, hay que aclarar que hubo épocas en que los hombres vivían más que las mujeres. Esto se debía fundamentalmente a los riesgos que implicaban el parto por deficiencias sanitarias e higiénicas y a la discriminación de las niñas, riesgos de salud que se van eliminando conforme se desarrolla la sociedad moderna.

Hombres, más muertes prematuras

A la vez que los riesgos sanitarios para las mujeres disminuían, los procesos de industrialización fomentaron la división del trabajo por sexo, asumiendo el hombre mayores riesgos laborales que han implicado numerosos casos de muerte prematura.

Los varones son también más proclives a llevar un régimen de vida a cierta edad desordenado y sedentario, acompañado de unos hábitos sociales poco positivos para la salud. El alcohol, el tabaco o la mala alimentación son algunos de ellos, hábitos que tradicionalmente le eran propios pero que ahora está variando.

Siempre se ha dicho que el envejecimiento en los hombres es más dulce, en el sentido de que unas canas y unas arrugas, les daban un toque elegante y seductor. En ellos se asocia a una mayor experiencia, otorgándoles en muchas ocasiones un aire más interesante.

Ahora, aunque en menor medida que el sexo opuesto, los hombres se preocupan por su aspecto y luchan contra los primeros signos de la vejez.

Un dato que no debemos dejar escapar es que ellos empiezan a recurrir a tratamientos de belleza o de cirugía estética más tarde, quizá debido a la menor importancia social que se otorga a su aspecto físico. Si las mujeres comienzan a los 40, los hombres a los 50.

Los hombres tienen que aprender a cuidarse, a valorar su salud, a controlar sus hábitos y a dedicar más tiempo a su cuidado personal. Algunos acuden a la consulta del médico cuando ya es demasiado tarde para prevenir la enfermedad o empiezan con un tratamiento de estética cuando los signos de envejecimiento son ya imborrables.

Decálogo para saber envejecer

Monseñor Joaquín Antonio Peñalosa, autor de innumerables libros en los que trata temas profundos con gran sentido del humor, realizó un decálogo para saber envejecer… El mismo dice lo siguiente:

  1. Cuidarás tu presentación día con día. Arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que La vida! El buen gusto es gratuito, no cuesta nada. Que al verte se alegren tu espejo y los ojos de los demás.
  2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo
  3. Amarás el ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, cualquier movimiento que te despegue de la cama y del sillón. Contra inercia, diligencia.
  4. Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado, la cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose.
  5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Acabarás por creerte más viejo y enfermo de lo que en realidad estás. Cuando te pregunten: ¿Cómo estás?, contestarás que divinamente.
  6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo. El corazón no envejece, el cuero es el que se arruga.
  7. Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás. Bástate hasta donde sea posible y ayuda, ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio.
  8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística. Haz algo, lo que sea y lo que puedas. La bendición del trabajo es medicina para todos los males.
  9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Las que se anudan en el hogar, integrándote a todos los miembros de la familia. Ahí existe la oportunidad de convivir con niños, jóvenes y adultos. Luego ensancharás tu corazón a los amigos.
  10. No pensarás que “todo tiempo pasado fue mejor”. Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento. No digas a cada palabra “las cosas andan mal, allá en mi tiempo”… Positivo siempre, negativo jamás.

 

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