Informe de la FAO señala que América Latina se está olvidando de sus campesinos

La pobreza rural en América Latina creció en dos millones de personas por primera vez en diez años, alerta un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El Panorama de la Pobreza Rural en América Latina y el Caribe advierte sobre una histórica reversión en la pobreza rural de la región, que alcanzó un total de 59 millones de personas en 2016, después de haber caído en casi el 20% entre 1990 y 2014.

Entre 2014 y 2016, tanto la pobreza como la pobreza extrema aumentaron dos puntos porcentuales cada una, alcanzando, respectivamente, 48,6 % y 22,5%.

La última vez que la región pasó por un retroceso de esta magnitud en materia de pobreza rural fue por los efectos de la crisis financiera internacional de 2008.

De acuerdo con el Panorama, pese a que solo el 18% de la población total de la región vive en zonas rurales, éstas concentran el 29% de las personas pobres en América Latina y el 41% de quienes sufren de pobreza extrema, alrededor de 27 millones.

Según el informe, la migración desde el campo está vinculada a territorios diezmados por la pobreza, la inseguridad y la vulnerabilidad climática.

La FAO asegura que el ingreso laboral anual promedio de un trabajador del sector rural en América Latina en el 2015 era de 363 dólares anuales, menos de la mitad de los 804 que recibían los trabajadores urbanos.

La mayoría de los centroamericanos que dejaron su territorio de origen lo han hecho huyendo de municipios rurales. En Honduras, el 76% de los emigrantes provienen de 295 municipios del campo; en El Salvador, el 70% procede de 257 de esos municipios y en Guatemala, el 61% de 325 zonas rurales.

El informe resalta que eliminar la pobreza rural es clave para enfrentar las economías ilegales como el tráfico de drogas, la trata de personas, así como la deforestación y la minería ilegal, que han venido ganando espacio en la región y aumentan la inseguridad.

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