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Jamás abandones tus sueños

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Tab Machado

Sé que es difícil y que seguramente me vas a decir que es fácil decirlo, pero muy complicado hacerlo, sobretodo en tu condición actual… pero igual me voy a permitir darte un consejo, tomarlo o no ya es tu decisión. Lo que quiero que sepas es que aun tienes un potente detonador en tu corazón para alcanzar el éxito que imaginaste para ti y que ese detonador son tus sueños, por eso ¡jamás los abandones! Y, si te olvidaste de ellos momentáneamente o los sepultaste debajo de una montaña de fracasos, aun tienes tiempo de desenterrarlos, desempolvarlos y luchar por coronar ese ideal que te devolverá el deseo de vivir.

Como te dije al principio, se que no es fácil, pero tómate una pausa si quieres, respira profundo, bien hondo y luego da el primer paso, sube el primer escalón, recupera tus sueños y recupera la fe que se necesita para no darse por vencido. Mira que solo aquellos que han persistido mil veces, a pesar de los fracasos, han alcanzado la cima de la montaña. Nada es fácil en la vida, pero cuando se persigue con afán un ideal, toda carga es ligera a pesar de los reveses.

Quizás te puedas identificar con la historia de José, un hombre que se llevó un susto tremendo un lunes por la mañana cuando al levantarse para ir a trabajar llegó al baño y vio otra imagen en el espejo. La imagen era igual a la suya en muchas cosas, sus ojos los podía reconocer, incluso la cicatriz de una caída cuando era niño que marcaba su cuello, pero la expresión era diferente. José vio en el espejo un hombre feliz y pleno, sonriendo completamente, sin miedo en su frente y sin cansancio en su mirada.

Entonces preguntó: “¿Quién eres tú?” y la imagen le respondió: “¿No me reconoces? Cuando eras joven, me veías todos los días en el espejo. Platicabas conmigo, me contabas tus inquietudes, tus esperanzas y miedos. Pero un día me abandonaste para seguir un camino diferente al que habías imaginado… José, soy tu sueño, vine a verte nuevamente antes de morir definitivamente. Me mataste José, pero te perdono. De hecho, hasta te entiendo. Me voy feliz conmigo mismo, pero sería tan bello que entre tú y yo no hubiera diferencia ninguna. Gracias José, te quiero mucho”…

Habiendo dicho esto la imagen se deshizo y José volvió a enfrentarse a su actualidad ante el espejo. Esto cuenta su esposa y uno de sus hijos que, hasta hoy, no entienden  como una persona puede cambiar tan radical y positivamente ya que, desde aquel día, José volvió a luchar por lo que siempre quiso ser y se transformó en un hombre feliz pues logró el milagro de resucitar su propio sueño.

Después de leer esta historia ten en cuenta algo muy importante: cambiar el mundo es tarea de gigantes, pero cambiar nuestro futuro depende únicamente de nosotros mismos. Solo hace falta recuperar nuestros sueños y luchar por ellos, para empezar a construir un camino con mayor esperanza… y eso depende solo de ti.

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