Jamás te olvides de la recompensa…

Tab Machado

Tab Machado

La motivación de una recompensa justa ante un esfuerzo realizado es de vital importancia para aumentar el desempeño en cualquier actividad. Si hay esfuerzo para cumplir con las metas y no hay recompensa, entonces el brío y el sacrificio terminan cediendo, al no haber estímulo para seguir sosteniendo el empeño que se prodiga en la acción… Y si se promete una recompensa y luego de concretado el logro no se cumple, entonces el camino se vuelve tortuoso y de un solo sentido, por lo que termina convirtiéndose en fracaso lo que fue un fugaz triunfo.

Dicen que el que se cría entre lobos a aullar aprende y no queda de otra cuando se promete una recompensa por alcanzar una meta y esta no llega aunque el objetivo se haya alcanzado con creces…

Hace bastante tiempo atrás (tanto que hasta a veces me parece que fue en otra vida) me tocó vivir una situación de estas… El dueño de un lugar donde trabajaba me llamó en cierta ocasión para pedirme que fuera a hablar a una oficina del estado para conseguir una pauta publicitaria, dado que estaban haciendo mucha difusión de uno de sus productos. “Si vas y la consigues te doy la mitad a ti”, me dijo.

Quiso la fortuna de que cuando pasé a hablar con la persona encargada de Relaciones Públicas era alguien que me conocía desde niño así que, luego de conversar con ella, volví para decirle a mi jefe que la pauta estaba conseguida y que solo necesitábamos una carta estableciendo las condiciones que habíamos pactado. “Mañana la tienes”, me dijo.

Al otro día volví a la oficina del estado con la carta y esperé la orden firmada y el material publicitario para luego volver nuevamente a mi lugar de trabajo.

Entusiasmado y hasta algo emocionado entré a la oficina del jefe ya paladeando la mitad del dinero que se me había prometido… pero una vez puse en sus manos el cheque y el resto del material que traía me dijo rápidamente, “muy bien, te están esperando para grabar, por favor no te demores que yo tengo una persona esperando afuera”. Como siempre he creído que si uno se gana algo no tiene que pedirlo, sino recibirlo, callado me fui al estudio donde me esperaban, aunque lo hice masticando la amarga raíz de la desilusión.

Pasaron dos o tres días y ya vi que lo prometido, si no lo iba a pedir, jamás me iba a llegar. Así que resuelto entré nuevamente en la oficina del jefe y le pregunté: “¿Podemos hablar?” Y me respondió: “Si, rápido porque estoy apurado”. “Lo mío es simple”, le dije, “¿Qué pasó con la mitad del dinero que me prometió por la pauta publicitaria?” Y con mucho desparpajo me miró por sobre sus lentes y me dijo: “¿Por qué te voy a dar dinero SI LA CARTA LA HICE YO?”

Sonreí incrédulo aun y le dije: “la carta la hizo usted bajo las condiciones que yo le dije después de haber hecho las NEGOCIACIONES. Sin ese acuerdo y gestión de mi parte no había publicidad, ni cheque”. “Pues dinero no hay”, me dijo y dio por terminada la conversación.

Tres meses después, cuando se debían de realizar gestiones para extender la pauta publicitaria el jefe me mandó llamar nuevamente y me dijo: “La pauta se termina, si vas y la extiendes esta vez si te doy la mitad”… Así que, levantándome esta vez yo de la silla rápidamente para dar por terminada la conversación, tan solo le respondí: “que pena, me esperan en el estudio para grabar, pero no se haga problema, basta con una carta suya y ya está”…

Como ven, la vida es un círculo o una rueda, así que puede que hoy creas que ya nunca más vas a necesitar de alguien y lo desechas olímpicamente. Pero como suele decir mi madre: ‘el dolor de barriga no da una sola vez en la vida’, por eso es vital ser humilde, agradecido y, sobre todo justo y cumplidor con los demás, para que cuando el círculo se vuelva a cerrar tengas ‘crédito’ de donde sostenerte y seguir adelante…

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