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Juegos Prehispánicos

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Juegos Preshispanicos
Juegos Preshispanicos

El mundo ha cambiado y la tecnología se ha adueñado de los juegos infantiles, dejando en el baúl de los recuerdos pasatiempos tales como el papalote, el balero y las canicas entre otros. A


través de esta serie de notas vamos al rescate de aquellos juegos tradicionales hispanos que alegraron a más de una generación…

Esta semana nos referiremos a la forma y juegos con la que disfrutaban algunos niños del México prehispánico.

Los juegos que se describen a continuación son testimonios documentales de la época prehispánica o de los primeros cronistas españoles, correspondiendo a diferentes regiones de México. He aquí algunos de ellos:

Tololoque o Tololaqui (del náhuatl tololtía = bajar la cabeza, aquía = meter la bola en un agujero) Este juego consistía en una serie de bastoncillos colocados en el suelo y rematados por argollas. Desde cierta distancia, limitada con una raya horizontal, se colocaban los jugadores para arrojar con la mano pequeñas esferas de piedra, barro, hueso… Pasando la esfera por la argolla de cualquier bastoncillo se ganaba, y si no pasaba se perdía.

Cocoyocpatolli: El “Juego del hoyito” se realiza en el suelo, donde se hace un pequeño agujero, y a cierta distancia se colocan los jugadores que por turno van arrojando colorines, frijoles o semillas de frutas. Quien acertaba a meter el objeto en el hoyito recogía todos los que quedaban fuera eran su ganancia.

Juegos Preshispanicos
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Chichinoa: Las Chichinadas es una variante del juego del hoyito, pero las bolitas o huesos redondeados se arrojan desde la línea de tiro con los dedos índice y pulgar sobre la pieza del adversario, que si se le pega o chichina, se gana la apuesta, y si no, se pierde por no ser chichinada la bolita del contrario. Ahora se juega con canicas a las que se les llama en algunos lugares mosaicos, ágatas, chichinas, etcétera.

Mapepena (del náhuatl maitl = mano, pepena = recoger) o Matlatema (de maitl = mano, temalloa = arrojar y recoger piedras). La Matatena es un juego infantil de habilidad manual que se realiza en el suelo donde los jugadores se sientan en cuclillas. Uno de ellos propone la cantidad de piedritas, colorines o semillas con que se va a jugar y se colocan en el piso, menos una que se arroja hacia arriba con una mano con el fin de atraparla antes de que caiga, pero antes se recogen con rapidez los objetos del piso. Primero se juega con una pieza y se va aumentando el número para que sea más difícil realizar el juego. Cada jugador repite la operación, hasta que gana el que acumula más puntos. Actualmente la Matatena se juega con diez piezas de metal o plástico en forma de estrellas, con las puntas redondeadas llamadas “crucitas”, para que sea más fácil recogerlas con rapidez y en lugar de arrojar hacia arriba una de ellas, se lanza una pelotita de goma.

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Patolli: Era un juego pintado sobre un petate, que consistía en dos bandas con cuadros, cruzadas en forma de aspas de molino o X, que representaban el signo “ollin” (movimiento, en náhuatl). Era un juego relacionado con el calendario de ciclos de 52 años, porque cada jugador recorría 52 casillas para triunfar. Participaban dos o cuatro jugadores que arrojaban por turno los colorines o frijoles llamados “patoles” que tenían agujeros para los puntos que se obtenían en cada tirada. Estas semillas se frotaban antes de arrojarse para tener buena suerte. Algunos pueblos indígenas utilizaban cañuelas que eran secciones de carrizo partido por mitad, donde se pintaban los puntos. Aunque actualmente se utilizan dados. Antes de iniciar se invocaba al dios del juego Macuilxóchitl. En este juego de azar se apostaban objetos de valor. Existen evidencias arqueológicas del Patolli en Mascota, Jalisco. Un tablero similar al Patolli es el llamado Parkasé, Parcheesi o el tradicional Parchís, que es de origen hindú, conocido por los ingleses cuando invadieron esta región y llevado a Inglaterra y a las colonias británicas, desde donde se extendió al mundo. Durante la colonia, México perdió la tradición del juego del Patolli y más tarde aceptó el Parkasé.

Malacatontzin: En los pueblos mayas se le llama Chon-chon que se realiza dando vueltas. Este juego consiste en formar un círculo varios jóvenes tomados de las manos, mientras en el interior una pareja gira como aspa alrededor de un eje. Uno se coloca de pie al centro, con los talones juntos y los brazos extendidos, mientras el otro se toma de sus manos frente a él y gira con gran rapidez hasta que se cansa y se desprende, yendo a dar contra alguno de los del círculo, quien pasa a ocupar su lugar. Ahora se juega en parejas, girando ambos y se llama Borrachinas porque se “emborrachan” o marean los jugadores. Si se sueltan son impulsados por la fuerza centrífuga o cuando dejan de girar caminan tambaleantes hasta caer al suelo.

La próxima edición seguiremos enumerando diferentes juegos prehispánicos, si Usted quiere puede obtener más información en libros tales como, el de Carlos Sandoval Linares,  titulado “Juegos y Juguetes tradicionales en Jalisco”.

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