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Justicia y dignidad
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Justicia y dignidad

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Tab Machado
Tab Machado

La justicia, virtud de dar a cada uno lo que le pertenece o corresponde por derecho y la dignidad, valor inherente al ser humano en cuanto a ser racional, dotado de libertad y poder creador para modelar y mejorar sus vidas, son dos cualidades que están estrechamente ligadas y a las cuales nadie debería de renunciar jamás. Sin embargo, en pos de intereses propios, hay personas que tratan de dirigir y/o torcer la justicia hacia donde más les conviene, por lo que terminan pisoteando también la dignidad de otros. Cuando este hecho sucede se comete una injusticia que debería ser rechazada por todos…

Cuenta una historia aleccionante que el primer día de clase, el profesor de Derecho en la universidad entró en la sala y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila: “¿Cuál es su nombre?”, le dijo. “Mi nombre es Nelson, Señor”, dijo el estudiante. “¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más!”, gritó el catedrático duramente.

Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente, recogió sus cosas y salió de la habitación. Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.

“¡Muy bien! Vamos a empezar”, dijo imperativamente el profesor y acto seguido preguntó: “¿Para qué sirven las leyes? Los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta: “Para tener un orden en nuestra sociedad”. “¡No!”, respondió el educador. “Para cumplirlas”, dijo otro estudiante. “¡No!”, volvió a decir en forma lacónica el profesor. “Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones” dijo otro y nuevamente el catedrático dijo: “¡No! ¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!” Entonces una joven respondió: “Para que se haga justicia”.

“¡Por fin! ¡Por la justicia!”, gritó casi aliviado el profesor y agregó, “Y ahora, ¿qué es la justicia?”…

Los alumnos empezaron a molestarse por la actitud tan autoritaria del profesor, sin embargo, continuaron respondiendo: “A fin de salvaguardar los derechos humanos” dijo uno… “¿Qué más?”, inquirió el catedrático. “Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien” dijo otro…

“No está mal, pero respondan a esta pregunta: ¿Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?”, cuestionó el educador Todos los alumnos permanecieron en silencio, nadie respondió.

“¡Quiero una respuesta por unanimidad!’, volvió a decir el profesor y loa alumnos a coro respondieron “¡No!” Entonces el educador insistió: “¿Se podría decir que he cometido una injusticia?” “¡Sí!” dijeron nuevamente los jóvenes.

Entonces, mas aliviado el hombre les dijo: “¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? ¿Para qué queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a estar en silencio, nunca más!”

“Y ahora vayan a buscar a Nelson”, añadió, “Después de todo, él es el verdadero profesor de Derecho, yo soy simplemente un estudiante de otro período. Pero aprendan esto: cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada”.

La justicia y la dignidad son dos virtudes fundamentales para el ser humano y, por lo tanto, son intocables… por eso no permitas jamás que se avasallen tus derechos, ni seas tú el que trate de manejarlos en tu beneficio. No olvides que, como dijimos al principio, si se atacan estos valores se termina cometiendo una injusticia que debería ser rechazada por todos…

 

 

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