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La arrogancia de la ignorancia
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La arrogancia de la ignorancia

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Tab Machado
Tab Machado

El mundo cada día se puebla más de personas que presumen su ignorancia con mucha arrogancia tratando de dar cátedra de lo que no saben… Eso pasa porque vivimos en un tiempo en el que los seres humanos le rehúyen a la educación ya que consideran que es aburrido y tedioso el tomar horas de su tiempo para cultivarse y aprender. Lo más lastimoso es que esas personas después quieren tener siempre la razón y la última palabra en todos los temas, haciendo gala de una ignorancia que defienden con impertinencia y presunción y ¡hay de aquellos que quieran desasnarlos! ya que se convertirán en su peores enemigos…

Cuenta una historia que un joven universitario se sentó en el tren frente a un señor de edad, que devotamente pasaba las cuentas del rosario. El muchacho, con la arrogancia de los pocos años y la pedantería de la ignorancia, le dijo: “Parece mentira que todavía crea usted en esas antiguallas…”.

“Así es. ¿Tú no?”, le respondió el anciano. “¿Yo? “, preguntó el estudiante sonora y sarcásticamente, lanzando una estrepitosa carcajada. “Créame: tire ese rosario por la ventanilla y aprenda lo que dice la ciencia”.

“¿La ciencia? “, preguntó el anciano con sorpresa. “No lo entiendo así. ¿Tal vez tú podrías explicármelo?”, agregó.

“Claro. Deme su dirección”, replicó el muchacho, haciéndose el importante y en tono protector, “le puedo mandar algunos libros que le podrán ilustrar sobre el tema”.  El anciano sacó de su cartera una tarjeta de visita y se la alargó al estudiante, que leyó asombrado: “Louis Pasteur. Instituto de Investigaciones Científicas de París”.

El pobre estudiante se sonrojó y no sabía dónde meterse. Se había ofrecido a instruir en el área científica a aquel cuyos descubrimientos tuvieron enorme importancia en diversos campos de las ciencias, sobre todo en la química y microbiología y a quien se le debe la técnica conocida como pasteurización, uno de los mayores logros  para la humanidad…

Creer tercamente que uno tiene la verdad en todo es simplemente un reconocimiento de nuestra propia ignorancia. Dice un refrán popular que el sabio medita, el inteligente opina, el mediocre murmura y el ignorante habla y grita, por eso como dijo Pitágoras, “escucha y serás sabio ya que el comienzo de la sabiduría es el silencio” y también la humildad…

 

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