Home Uncategorized La calavera Celta
0

La calavera Celta

0
0

Cuenta la historia que un hombre viejo y cascarrabias, era dueño de una granja en Irlanda. Tal era su carácter que un día discutió con su único hijo de una forma desmesurada, dejando de hablarse con él.
Desafortunadamente, el hijo murió pocos años después de forma repentina. El padre sentía tanto odio y rencor dentro por aquella discusión que ni se presentó al funeral.

Pasó el tiempo, y el carácter del granjero se fue agriando un poco más. No obstante, cumplía con sus obligaciones como ciudadano. así, pues, cuando murió uno de sus vecinos, el viejo cascarrabias acudió al cementerio a presentar sus respetos. 

Cuando la ceremonia fúnebre terminó, el granjero paseó por el cementerio. De repente, vio algo que lo sobresaltó.

Una calavera brincó al camino, y con un crujido inquietante se dispuso a mover la mandíbula para hablar. “Mañana pasaré la noche en tu casa. La única condición es que tú vuelvas más adelante a hacerme compañía en este cementerio”.

El granjero se asustó bastante ante la llegada de ese ser tan extraño y su misterioso mensaje. Decidió invitar al cura del pueblo para que pasara con él en su casa. Así, pues, al día siguiente, cuando estaban en la mesa disfrutando de la cena, se escucharon 3 golpes secos en la puerta de la casa. A pesar de que nadie abrió, de repente una calavera apareció encima de la mesa. Así permaneció un buen rato hasta que finalmente desapareció.

El granjero decidió cumplir la parte del trato que le correspondía, casi más por miedo a que la calavera se enfadara que por honor. Se metió, pues, en el cementerio para buscar a su extraña compañera. Al lado de la iglesia se encontró de repente a dos hombres enzarzados en una pelea con palas y guadañas. Cuando se dieron cuenta de la intrusión del extraño se giraron lentamente preguntando: “¿Buscas una calavera descarnada? Mire en este campo de al lado, buen hombre”.

El granjero estaba asustadísimo, estos hombres parecían salidos del mismísimo infierno. Así que decidió correr en esa dirección. Cuando llegó a dicho campo encontró una pelea bastante importante entre un hombre y una mujer. Ambos lo miraron y le dijeron: “¿Busca usted un cráneo blanqueado?… Se acaba de ir al campo de aquí al lado”.

El granjero no podía soportar más el miedo, estas escenas eran absolutamente aterradoras y tétricas así que salió corriendo al campo de al lado. Al llegar encontró una casa de madera y se introdujo sin pensarlo. En su interior había una dama y una criada. La dama estaba congelada ya caminaba de un lado a otro desconsolada. Intentaba acercarse al fuego constantemente pero la criada la empujaba para que no lo hiciera. Al notar la presencia del extraño, la dama se giró y con una mirada de cuencas vacías, susurró: “Si buscas la calavera, la encontraras en la habitación de al lado”.

Esta imagen fue más de lo que el granjero pudo soportar. Corrió desesperado hacia la habitación hasta que consiguió entrar y cerrar la puerta. Finalmente allí estaba la calavera, con tres mujeres detrás suyo. Al verlo entrar, la calavera ordenó a uno de los bultos que había tras él: “Mujer, dale de comer a nuestro invitado”.

La mujer se desplazó cual zombi, entregando al granjero un poco de pan negro y una jarra muy sucia llena de agua. El hombre no probó absolutamente nada.

En ese momento, la calavera gritó nuevamente: “Mujer, dale de comer a nuestro invitado”.  La mujer se arrastró literalmente hasta la mesa y colocó una comida que tenía peor pinta que la primera. El hombre tampoco comió esta vez.

Finalmente, la calavera volvió a gritar al tercer bulto: “Mujer, dale de comer a nuestro invitado”.
Esta vez el hombre pudo ver como la mesa se llenaba de manjares y por lo tanto comió.

Tras el festín, la calavera se aproximó al granjero con el fin de tener una conversación. “Voy a explicarte lo que has visto esta noche. Los primeros hombres que viste fueron en vida vecinos que luchaban entre sí por tierras. Ahora tienen que luchar entre sí por siempre.  El hombre y la mujer eran pareja en vida, y solían enfrentarse continuamente en vida. Ahora tendrán que hacerlo hasta el fin de los días.  La señora de la casa que estaba muerta de frío fue una mujer muy cruel con sus sirvientas. Ahora deberá sufrir la venganza hasta el día del Juicio Final. Y por último, estas tres mujeres son mis tres esposas. La primera fue mala conmigo, la segunda peor y la tercera mecuidó mucho. Tú, desgraciado, no fuiste al funeral de tu hijo y sí al de un extraño. ¿Cuánto tiempo crees que ha pasado desde que saliste de tu casa?”

“Ayer por la tarde salí de mi casa a buscarte”, respondió el granjero. “No, aquí llevas 700 años. Una última oportunidad te daré. Ve a la tumba de tu hijo y arrepiéntete para ver si puedes conseguir el perdón eterno”.

El hombre se encaminó decidido a la tumba de su hijo, lleno de miedo por todo lo que acababa de vivir. Una vez la encontró se arrodilló, con lágrimas en los ojos y pidió perdón una y otra vez. En ese momento, el suelo se abrió y salió una mano. Sujetó la suya y los espíritus del padre y del hijo ascendieron juntos al cielo.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *