Home Uncategorized La carreta de la muerte
0

La carreta de la muerte

0
0
La Carreta de al Muerte
La Carreta de al Muerte

¿Quién no ha escuchado alguna vez historias extrañas que dicen haber ocurrido en nuestros propios pueblos? Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…

La leyenda de esta semana nos lleva al Estado de Jalisco en México, más precisamente al Municipio de Tlaquepaque en donde se narra una historia que dice ser verídica y que se remonta a los albores del siglo pasado. Cuenta la leyenda que en el año de 1918 se desató una terrible epidemia de influenza o gripa española, en Santa Anita Municipio de Tlaquepaque, Jalisco, que diezmó considerablemente a esta población.

Los cadáveres se contaban a veces hasta por familias completas en el interior de las casas, no había medicina ni médicos que atendieran a los enfermos. Los sacerdotes hacían las veces de enfermeros, pero era inútil, la peste no cedía y se incrementaba mes a mes el número de decesos.

Juan Partida era el Comisario del pueblo y, a la vez, tenía a su cargo el Registro Civil. Diariamente salía de madrugada en su carreta, sin más protección ante la peste que su paliacate rojo cubriéndole la nariz y la boca. Llegaba a cada casa y al encontrar a un difunto lo envolvía en un petate, para depositar el cuerpo en la carreta y al completar el espacio.

Luego iba al cementerio en donde previamente había abierto una fosa comunal y allí descargaba el contenido de la carreta, los difuntos eran rociados con cal y luego cubiertos con la tierra. Además de peligroso, no había tiempo para velar a tanto cadáver, ni para oficiar una misa por el eterno descanso del alma de aquellos difuntos. El gobierno había prohibido las reuniones públicas y el culto permanecía cerrado. Esta epidemia duró un año.

Se dice que pasado un tiempo de haber ocurrido la muerte de Juan Partida, por las calles de Francisco I. Madero, 16 de septiembre, Manuel Acuña y la calle de Colón que conduce al cementerio, por la madrugada se escuchaban y aun se escucha hoy  el ruido de una carreta que se desplaza lentamente por la calle.

Incluso se cuenta que, en el año 1950, el doctor Felipe Gutiérrez Calderón vivía en su infancia por la calle de Colón y frecuentemente oía el ruido de la carreta que pasaba por enfrente de su casa. Su hermano José se ofreció una noche a acompañarlo en su habitación para darle confianza y que pudiera dormir tranquilo. Por la madrugada, José se despertó al oír el ruido de una carreta por la calle, era tal y como le había contado su hermano Felipe. Armándose de valor se animó a asomarse por la ventana y cuál fue su sorpresa, que efectivamente vio a la carreta jalada por cuatro caballos, en ella iban cuerpos extendidos y amontonados unos sobre otros, un hombre guiaba a los caballos en la carreta y adelante por la calle iba también un grupo de frailes encapuchados, con una vela encendida entre las manos. De más está decir el terror que experimentó, ante esa visión fantasmal.

La Leyenda de la carreta ya fue filmada en una recreación que se hizo en una casa propiedad de Ma. Amelia Alcántar Gutiérrez, por la calle de Aldama y fue proyectada en un programa televisivo en agosto del 2005.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *