La del estribo…

La del estribo…

Última columna editorial del mes de noviembre o, como dirían en casi toda Latinoamérica, ‘la del estribo’, frase que se acuñó a principios de siglo pasado cuando el medio de transporte más usado era el caballo y las supersticiones estaban a la orden del día. Decir que se tomaba la última copa con los amigos o parroquianos significaba que, a lo mejor, se hacía realidad esa premisa por lo que mejor se decía ‘la del estribo’.

Ingresamos ahora en diciembre, el mes más especial del año, donde todo se suaviza, donde todo se ve diferente y donde el espíritu remuerde duramente a la conciencia obligándola a la reflexión y a la realización de inverosímiles promesas que se olvidarán rápidamente luego de las fiestas tradicionales. Es este el tiempo en que las almas adustas y hoscas, esas que solo esperan un sí perpetuo del mundo que los rodea, reparan un instante en las demás mortales y parece que los vieran por primera vez en el año. Es tiempo también de fiestas obligadas, reuniones con gente que uno apenas conoce o no ve durante el año e, incluso, con familiares que ni siquiera simpatiza con ellos… Al final todo se vuelve una burda mueca de felicidad que no es tal, pero permite cumplir con ‘la tradición’, satisfacer los escrúpulos y adormecer el maltratado espíritu.

Si tu eres de aquellos que siempre dices si, para ser tolerante e indulgente, te compadezco en este mes (y te entiendo ya que por mucho tiempo yo también fui así), porque seguramente tendrás que seguir haciendo lo que esperan los demás y no lo que deseas tu. Y te digo que si eres de los que siempre dices si, ten mucho cuidado, ya que cuando finalmente quieras satisfacer tu verdadera voluntad o defiendas tus derechos diciendo por primera vez ‘no’, ese día ‘dejarás’ indefectiblemente de ser ‘bueno’ para convertirte automáticamente en ‘malo’. Claro pasarás a ser ‘malo’ para los demás que siempre torcían tu voluntad y sacaban ganancias para ellos de tu comprensión y tu beneplácito, pero serás por primera vez misericordioso contigo mismo, porque confortarás tu espíritu y tus necesidades que nunca fueron atendidas por aquellos que reclamaban entrega total a cambio de nada.

Por eso para ti te dejo este muy sabio proverbio que encierra una verdad incontrastable: “No digas todo lo que sabes,  no hagas todo lo que puedes, no creas todo lo que oyes,  no gastes todo lo que tienes. Porque: el que dice todo lo que sabe, el que hace todo lo que puede, el que cree todo lo que oye y el que gasta todo lo que tiene… Muchas veces: dice lo que no conviene, hace lo que no debe, juzga lo que no ve y gasta lo que no puede”.

Y para cerrar esta última columna de noviembre haciéndole honor al título, te recuerdo otro proverbio sabio que dice que, “si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo”… Aprende a decir tu verdad y a defender tus derechos porque nadie lo hará por ti…

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