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La felicidad no llega, hay que buscarla

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Carlos Rojas
Carlos Rojas

Qué bueno que volvemos a encontrarnos para juntos comentar cosas que creo, para muchos, son importantes y para otros… ni en cuenta… Les comento esto porque manejando y por equivocación, llegué al aeropuerto donde nada tenía que hacer y sabido es por todos que en esos lugares la policía está muy atenta a que nadie se detenga sino es por algo justificado como, por ejemplo, dejar o recoger a alguien… Dicho de otra manera: despedir o dar la bienvenida a un ser querido…

Bueno, estando allí de repente se hizo un embotellamiento de autos y el bendito tráfico no avanzaba para ningún lado… Estando en espera de que los vehículos corrieran normal… empecé a observar la frialdad de la cual muchos somos dueños… Se va nuestra visita o la persona a la cual fuimos a despedir y apenas nos ocupamos de bajar el equipaje y fríamente decirle con un ademan, reverencia o palabras, buen viaje, que te vaya bien o me llamas para saber cómo llegaste… A usted no sé cómo le parezca  pero a mí me pareció muy frio, así me tocó presenciar  cuatro o cinco momentos como los que les estoy describiendo…y me dije estas son las despedidas y ahora tengo que observar las bienvenidas, entonces fui hacia el área donde salen los pasajeros que llegan y observé lo mismo…

Algunos desde el interior del auto abrían sus cajuelas o maleteros y el bienvenido/a por si mismo subía su equipaje, cerraban la puerta, una sonrisa y el auto desaparecía de mi vista… dejándome la interrogante: ¿Porque somos así? Estamos despidiendo o recibiendo a alguien que no hemos visto  por un tiempo… debía  haber más calor humano, mas acercamiento y nuestras relaciones familiares serían más solidas y tendrían el valor que deben tener…

Otra vez me pregunté: ¿van a dejarlos para que ya se vayan? y ¿van a recogerlos porque tienen qué? ahí está ausente algo muy grande y caro que todos buscamos y que quizás no sabemos cómo encontrar… la felicidad…  Entonces  recordé algo muy bonito que un día mi amigo Pedro me dijo. Estaba en su trabajo preparando unos ricos sándwiches y observé que lo hacía con un gusto especial… Le interrogué diciéndole “¿Te gusta tu trabajo verdad?”… Claro me contestó porque si se dónde buscar… ¿buscar qué? le pregunté  y la respuesta fue: buscar la felicidad…

Siguió preparando sándwiches y me confesó que él es feliz porque le gusta buscar dentro de sí mismo, eso despertó mi interés… y ahí pensé en ustedes pidiéndole que me contara para contárselo a mi gente y aquí les cuento lo que dijo mi amigo Peter como lo nombro yo….

Dice que leyó que los dioses se molestaron mucho por el pobre comportamiento del hombre, por su falta de amor, por su sed de venganza, por su gran envidia y por cuantas faltas cometidas contra sí mismo… entonces de común acuerdo decidieron esconderles la felicidad, pero surgió la gran interrogante… ¿donde la escondemos?

Alguien dijo en la luna y rápidamente  pensaron  que el hombre es tan atrevido que un día la podía encontrar, entonces  pensaron que mejor sería esconderla en el fondo del mar y alguien dijo, el hombre es capaz de buscarla y encontrarla allí, porque el hombre puede buscar lo más lejano posible, entonces escondámosla en lo más profundo de la tierra,  ¡no!, contestó otro rápidamente diciendo: el hombre sin pensarlo dos veces puede ir hasta lo más profundo de la tierra con tal de encontrar la felicidad…

Los dioses preocupados, decidieron ir al hombre más humilde de esa comarca y lo cuestionaron sobre lo mismo, comentándole todo lo que ellos ya habían propuesto y que no estaban convencidos… entonces este sencillo y humilde hombre les dijo: no olviden que al hombre siempre le gustan las cosas más complicadas, mas difíciles y que siempre busca afuera, así que la felicidad escóndanla dentro de él, póngansela en su alma….así solo la va encontrar aquel que realmente la merezca… porque el hombre nunca busca dentro de sí, siempre anda buscando afuera teniendo todo en su interior… Así que la felicidad no llega, hay que buscarla… y ya sabemos dónde buscarla o donde siempre la hemos tenido…

Busquemos ser felices con los logros de los demás sin olvidar nunca que todo está dentro de nosotros.

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