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La fuerza del deseo

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Un axioma que jamás deberían de olvidar aquellos que buscan alcanzar la cima del éxito, es que la fuerza del deseo por conseguir la meta será lo que finalmente determinará la consumación del logro. Cuanto mas se anhele la concreción de los sueños, cuanto más ahínco se ponga para conseguir el objetivo, más cerca se estará de obtener el propósito deseado…

Podríamos llenar esta columna de excusas que a diario pone la gente para no superarse, para no crecer, para no ir un paso más allá de lo que ya ha conquistado y seguramente nos quedaríamos cortos… Lo peor es que, justamente, esas excusas son las que esgrimen plañideramente cuando ven que a los demás les va mejor y obtienen logros que ellos no consiguen por la falta de decisión y apatía para impulsar ardientemente el deseo de alcanzar sus metas.

Cuenta una historia que un maestro llevó a su discípulo a las proximidades de un lago y le dijo:

“Hoy voy a enseñarte lo qué significa el verdadero deseo y devoción”.

Entonces le pidió al discípulo que entrase con él en el lago y, sujetándole la cabeza, se la empujó bajo el agua.  Transcurrió todo un minuto y, a mitad del segundo, el joven comenzó a debatirse con todas sus fuerzas para librarse de la mano del maestro y poder volver a la superficie.

Al final del segundo minuto, el maestro lo soltó. El muchacho, con el corazón acelerado, consiguió erguirse jadeante y gritando desesperadamente: “¡Usted ha querido matarme!”.

El maestro esperó a que se calmara y entonces le dijo: “Si hubiera querido matarte, lo habría hecho. Sólo quiero preguntarte qué sentías mientras estabas bajo el agua”.

“¡Yo sentía que me moría! ¡Todo lo que deseaba en esta vida era respirar un poco de aire!”, expresó el joven.

Y entonces el maestro le explicó con sabiduría y firmeza: “Se trata de eso exactamente. La verdadera devoción sólo aparece cuando tenemos un único deseo y llegaríamos a morir si no conseguimos realizarlo”.

Muchas veces la gente le atribuye sus desdichas a la suerte, al destino o a terceras personas, sin darse cuenta de que lo que conspira contra uno mismo es su propio ser interior. La indolencia, desidia o pereza es un mal que se ha instalado en el ser humano y, quien no lucha contra ella, se verá inexorablemente arrastrado a la frustración y no concreción de sus logros…

Solo recuerda que el fracaso comienza cuando termina el esfuerzo, así que libera tu corazón y dale fuerza a tu deseo de alcanzar la meta, para así sortear los obstáculos que se te presenten. Muchos desfallecen ante los obstáculos y ellos son aquellos que no han alcanzado la devoción por alcanzar el sueño. De ti depende…

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