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La Gallinita Ciega

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La Gallinita Ciega
La Gallinita Ciega

El mundo ha cambiado y la tecnología se ha adueñado de los juegos infantiles, dejando en el baúl de los recuerdos pasatiempos tales como el papalote, el balero y las canicas entre otros. A través de esta serie de notas vamos al rescate de aquellos juegos tradicionales que alegraron a más de una generación…

Este conocido juego infantil que han disfrutado todos los niños del mundo consiste en taparle los ojos, normalmente con un pañuelo o venda, a un jugador seleccionado. Entonces el resto de jugadores empiezan a darle vueltas hasta marear al que le ha

tocado ser Gallina Ciega. Mientras todos ríen y el jugador de ojos vendados gira, le hacen una pregunta: “Gallinita ciega ¿qué es lo que se te ha perdido?” y ella o él responde: “Una aguja y un dedal”, entonces los jugadores dicen: “Yo los tengo y no te los quiero dar”.

A continuación todos se mueven a su alrededor y la gallinita trata de atrapar a uno. Al lograrlo tiene que decir a quién atrapó. Si lo adivina, ese se convierte en la nueva Gallina Ciega y se vuelve a empezar.

Según datos que se tienen de este popular juego infantil, ya se jugaba en la antigua Grecia hace más de 2,000 años y luego se le conoció con nombres similares en distintas partes de Europa. Por ejemplo, en Alemania se le conocía como ‘Blinderkuh’ (vaca ciega), en Italia se llamaba ‘Mosca Cieca’ (mosca ciega) y en Suecia ‘Blindbock’ (caballo ciego).

Algo curioso es que, durante la Edad Media y épocas después, no solo era juego de niños sino que además los adultos lo jugaban. Un político inglés llamado Samuel Pepys, en uno de sus diarios escribió acerca de un juego parecido en 1664 y su compatriota, el poeta Lord Tennyson, mencionó haberlo jugado desde 1855.

Otro estudio sugiere que el origen de la “Gallina Ciega” habría que buscarlo en los juegos latinos, denominándose ‘Musca aenea’ (Mosca de metal). A su vez se describe un juego similar al de la “Gallina Ciega” llamado “Yo soy ciego de Granada”, donde los muchachos suelen jugar imitando ciegos y tirando a dar con un palo a tientas y dicen: “Yo soy ciego y no veo nada, a quien diere no se me da nada”.

La “Gallina Ciega” se ha jugado en Francia desde hace unos mil años aproximadamente y el juego se practica porque un caballero muy valiente de Francia llamado Collin Maillard, quedó ciego un día de pelea y sin soltar la espada no quiso que lo curasen, sino que siguió peleando hasta morir.

Luego el Rey mandó que en las peleas de juego, que se llamaban torneos, saliera siempre a pelear un caballero con los ojos vendados, para que la gente de Francia no se olvidara del gran arrojo mostrado por este hidalgo. Así el juego derivó en infantil y los niños participaban gustosos de las rondas.

Existen también diferentes grabados en la Biblioteca Nacional de Francia, que constituyen una verdadera enciclopedia de los juegos practicados durante el reinado de Luis XIV en el siglo XVII. En uno de estos grabados aparece el juego de la “Gallinita Ciega”.

Incluso el genial pintor Goya inmortalizó en tapiz la “Gallina Ciega” aunque también la pintura  recibe el nombre del “Cucharón” debido al artilugio (cuchara de madera) empleado por el individuo que se encuentra en el centro del corro.

Debido a la gran universalidad de este juego el mismo adopta diferentes nombres dependiendo del lugar geográfico donde se practique, así en México se le conoce también con el nombre de ‘Mona’, en Argentina y Uruguay ‘Gallo ciego’, en Brasil ‘Cobra cega’ y en Bolivia ‘Ratoncito’.

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