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La historia de un tonto…
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La historia de un tonto…

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El ser humano tiene la costumbre de poner motes y catalogar a sus semejantes según sus habilidades y destrezas. Considera vivo a aquel que trata de tomar todos los atajos posibles para no llevar sobre sí una pesada carga y cree tonto a aquel que, acomodando su cuerpo, sufre y soporta con valentía el peso que la vida le ponga sobre sus espaldas. Tal es así que hasta hay un celebre refrán que dice: ‘El vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo’.

Sin embargo, en una gran paradoja de la vida, la mayoría de las veces el catalogado tonto llega mas rápido a lograr sus metas que el nombrado vivo. ¿Por qué se da este claro contrasentido? Porque la actitud de ambos hacia la vida es diferente y porque muchas veces el tonto no es tan tonto y el vivo no es tan vivo.

Cuenta una historia que en un pueblo había un muchacho al que apodaban ‘el tonto’… un visitante extranjero oyó hablar del chico y quiso averiguar el porqué. Un día de mercado lo vio entre un grupito de gente y se acercó para observar.

Algunas de las personas que estaban con ‘el tonto’ le enseñaban un billete de 100 pesos en una mano y uno de 5 pesos en la otra y le daban a elegir. El muchacho, pensativo, acababa siempre por elegir el billete de 5 pesos y con ello causaba grandes risotadas a todos.

“Ese es el ‘tonto’, ja, ja, ja”, decía la multitud, provocando que varios, en el afán de reírse del muchacho, le continuaran poniendo billetes para que decidiese con cual quedarse, acabando siempre en risa porque ‘el tonto’ elegía invariablemente el de 5 pesos.

El extranjero, indignado con la situación, llamó al muchacho aparte y le dijo: “¿Chico, como consientes tanta burla, risas y que te llamen ‘el tonto’? Cuando te ofrezcan los billetes elige el de 100 pesos, que tiene 20 veces más valor y así evitarás que se burlen de ti”.

El muchacho le contestó:  “Señor, yo no soy tonto, si eligiera el billete de 100 pesos ganaría una sola vez, pues eso ya no provocaría risa ni afán de ofrecerme más billetes mientras que, eligiendo el de 5 pesos cada vez, he reunido muchísimo más dinero que 100 pesos cada día y ellos siempre tienen ganas de ofrecérmelos otra vez para reírse”…

Queda claro que no hay hombre más tonto que el que se considera inteligente, ni más inteligente que el que se hace el tonto… recuerda que el hombre inteligente quiere lo que sabe y el sabio sabe lo que quiere…

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