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La historia del Almirante Richard E. Byrd

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La historia del Almirante Richard E. Byrd
La historia del Almirante Richard E. Byrd

Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…

Prosiguiendo con la leyenda de Agartha y la teoría de la tierra hueca, esta semana le contamos la leyenda del Almirante Richard Evelyn Byrd (1888 – 1957) quien fue un aviador de la Marina

Estadounidense. El 19 de febrero del año 1947, Byrd realizó un vuelo de rutina sobre el polo norte y descubriría un lugar extremadamente misterioso tras perderse después de resultar averiados la brújula magnética y la aguja giroscópica de su avión. Al no poder mantener su ruta con éstos instrumentos rotos Byrd, intento seguir una ruta intuitiva dando de repente con un lugar totalmente opuesto a lo esperado por éstas latitudes.

Se trataba de un valle montañoso completamente soleado y cálido, imposible de imaginarse en el medio de la gran masa de hielo del ártico. En un diario que escribió, habla de entrar en el interior hueco de la Tierra junto con otros y de viajar mil setecientas millas sobre montañas, lagos, ríos, vegetación verde, y vida animal. Dice haber visto animales parecidos a los mamuts de la antigüedad moviéndose entre la maleza. Finalmente encontró ciudades e incluso describe una civilización de aquel sorprendente lugar.

Un extracto de ésta historia dice más o menos lo siguiente: “El paisaje circundante parece nivelado y normal. Delante de nosotros avistamos aquello que parece ser ¡una ciudad! ¡Es imposible! El avión parece ligero y extrañamente flotante. ¡Los controles se niegan a responder! ¡Dios mío! A nuestra derecha y a nuestra izquierda hay aparatos de extraño tipo. Se aproximan y algo irradia de ellos. Ahora están bastante cerca para ver sus insignias. Es un símbolo extraño. ¿Dónde estamos? ¿Qué ha sucedido? Otra vez tiro decididamente de los mandos. ¡No responden!

Estamos atrapados firmemente por una especie de invisible cepo de acero. Nuestra radio grazna y llega una voz que habla en inglés con acento que parece decididamente nórdico o alemán. El mensaje es: “Bienvenido a nuestro territorio, almirante. Lo haremos aterrizar exactamente dentro de siete minutos. Relájese, Almirante, está en buenas manos”. Me doy cuenta de que los motores de nuestro avión están apagados. El aparato está bajo un extraño control y ahora vira sólo”.

Al final su avión fue saludado por máquinas voladoras de un tipo que nunca había visto antes. Le acompañaron a un lugar de aterrizaje seguro y fue saludado graciosamente por emisarios de Agartha. Después de descansar, él y su tripulación fueron llevados a conocer al Rey y la Reina de Agartha. Le dijeron que le habían permitido entrar en Agartha por su alta moral y carácter ético. Continuaron diciendo que luego de los últimos sucesos mundiales, habían estado muy preocupados por su propia seguridad y supervivencia, por lo que habían decidido que era el momento de hacer un mayor contacto con el mundo exterior para asegurarse que la humanidad no destruiría el planeta y su civilización con él.

A Byrd se le había permitido entrar para poder hacer contacto con alguien en quien confiaran. Para hacer corta una larga historia, cuando su visita terminó, el Almirante Byrd y su tripulación fueron guiados en su avión de vuelta al mundo exterior, habiendo cambiado sus vidas para siempre.

En Enero de 1956, el Almirante Byrd dirigió una expedición al Polo Sur. En esa expedición él y su tripulación penetraron dos mil trescientas millas en el centro de la Tierra. El Almirante Byrd declara que los Polos Norte y Sur son sólo dos de las muchas aberturas al centro de la Tierra. El Almirante también declara que la Tierra interna tiene su propio sol. La teoría de Byrd es que los polos de la Tierra son cóncavos, en vez de convexos y los barcos y aviones pueden en efecto navegar o volar hacia dentro.

Es curioso que aun en la actualidad y con gran tecnología de por medio, las imágenes satelitales existentes sobre el polo norte o sur de la Nasa o del Google Earth no muestren datos de extensas franjas pertenecientes a éstos lugares. Otro misterio que envuelve a los polos es que no se permite sobrevolar éstas áreas con ningún tipo de aeronave civil.

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