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La increíble historia de Dorothy Eady/Om Seti

La increíble historia de Dorothy Eady/Om Seti

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Le traemos hoy la fascinante historia de Dorothy Eady quien afirmaba ser la reencarnación de Bentreshyt, sacerdotisa y sirvienta de la corte de Seti I, segundo faraón de la dinastía XIX, hijo de Ramsés I y Sitra.

Dorothy Louise Eady (alias Om Seti u Omm Sety) fue una mujer inglesa que nació en 1904 y que afirmaba ser una habitante del Antiguo Egipto reencarnada, una sacerdotisa y sirvienta de la corte de Seti I llamada Bentreshyt.

Tal y como ella misma contó la historia, cuando tenía tres años de edad sufrió una grave caída en el interior de su casa familiar eduardiana, quedó inconsciente, fue colocada sobre la cama familiar y, tras ser examinada por un doctor, fue dada por muerta. Sin embargo, instantes más tarde, se recuperó casi que milagrosamente. A partir de ahí empezó a tener sueños en los que se veía viviendo en el antiguo Egipto.

La joven comenzó entonces a afirmar vínculos de parentesco con el antiguo Egipto. Incluso un año después de sufrir el accidente, Dorothy comenzó a tener de forma continuada extraños sueños en los que veía un misterioso edificio columnado, rodeado de jardines repletos de toda clase de árboles frutales. Cada vez que los recordaba, una extraña desazón estremecía el cuerpo de la niña.

Dirigida por una extraña intuición mística, Dorothy no cesaba de repetir a sus padres un angustioso “¡quiero volver a casa!”, como si realmente aquella vivienda londinense no fuera su hogar natural.

Fue en un viaje familiar al Museo Británico donde aclaró definitivamente su creencia de que había experimentado un evento traumático de metempsicosis (antigua doctrina filosófica griega basada en la idea tradicional de la constitución triple del ser humano: espíritu, alma y cuerpo, que afirma el traspaso de ciertos elementos psíquicos de un cuerpo a otro después de la muerte) y que, de ese modo, había recuperado la memoria de las experiencias de su vida anterior. Nada más entrar en la inmensa sala egipcia del museo, la niña se separó de sus padres y corrió a besar los pies de las estatuas que allí se encontraban. Ante el asombro de sus padres, que no daban crédito a lo que veían, la niña comenzó a intuir la respuesta de muchas de las interrogantes que la habían atormentado en los últimos meses.

Eady exigió entonces y recibió el derecho a estudiar (o volver a estudiar) el lenguaje y la tradición de lo que ella creía que había sido su vida anterior. En el Museo, Ernest Wallis Budge le enseñó a leer jeroglíficos y Dorothy estudió Egiptología con avidez hasta 1930, año en que se trasladó a Egipto y se casó con un ciudadano egipcio. Tuvo un hijo, al que llamó Seti y comenzó a llamarse a sí misma “Om Seti” o madre de Seti.

Durante un período de tiempo de su vida, según ella contaba, tenía románticos encuentros nocturnos con el fantasma de Seti I. La primera vez se le apareció como la momia embalsamada que es hoy, las siguientes veces como un hombre de aspecto totalmente normal, de unos 50 años aproximadamente. Después de su matrimonio, sus supuestas visitas se volvieron platónicas, de conformidad con las creencias egipcias de la vida después de la muerte, aunque tras su divorcio las visitas volvieron a ser más terrenales.

Vivió en Abidos desde 1954, continuando sus estudios de Egiptología y trabajando con los egiptólogos Selim Hassan y Ahmed Fakhry como la primera mujer empleada en el Consejo Supremo de Antigüedades egipcio. Trabajó como asistente de investigación arqueológica durante casi 20 años.

Sus múltiples hallazgos arqueológicos son fantásticos. La afirmación más conocida de Eady fue que había existido alguna vez un jardín adjunto al antiguo Templo de Seti I y que ella lo recordaba. Es cierto que la mayoría de los antiguos templos egipcios poseían jardines, pero Eady fue capaz de localizar el lugar exacto en el que había que cavar para encontrar estas ruinas y también predijo que habría un túnel pasando por debajo de la parte norte del templo, el cual fue confirmado por una excavación posterior.

Dice la leyenda que se tejió a su alrededor que cuando Eady decía: “Excaven aquí, porque recuerdo que aquí estaba”, los arqueólogos cavaban y encontraban lo que ella había dicho.

Dorothy Eady falleció en 1981 y está enterrada en el desierto cerca de Shunet el-Zebib. Durante su vida realizó numerosas publicaciones propias y, además, ha sido referencia y objeto de numerosos libros que narran su fantástica historia.

 

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