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La Lotería

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El mundo ha cambiado y la tecnología se ha adueñado de los juegos

El Diablo
El Diablo

infantiles, dejando en el baúl de los recuerdos pasatiempos y juegos amenos y divertidos. A través de esta serie de notas vamos al rescate de aquellos juegos tradicionales que alegraron a más de una generación…

El juego de la lotería, ampliamente difundido en

México, es un juego de azar en el que los participantes colocan semillas de frijol en tablas con ilustraciones en la medida en que las imágenes ahí impresas coinciden con las extraídas de un mazo de 54 cartas.

El Lotería tradicional se origina en Italia en la edad media, siguió después en España y finalmente llegó en México en 1769. Inicialmente se jugaba tan sólo por la sociedad aristócrata mexicana en la época colonial y, poco a poco, fue adoptada por las demás clases sociales.

Durante el siglo 19 y principios del siglo 20, había pocos pueblos en México, distantes unos de otros. Durante los fines de semana llegaban ferias ambulantes a esos pueblos y la gente iba sobre todo a jugar Lotería.

La lotería mexicana es semejante al juego llamado “bingo”, popular en Estados Unidos e Inglaterra aunque, a diferencia del primero, las tablas de juego en este caso cuentan con números aleatorios, los cuales van siendo sacados en esferas marcadas de una tómbola. En la Lotería versión mexicana se trata de ilustraciones sobre personajes cotidianos (el borracho, el catrín, etc.), así como elementos naturales (la luna, el perico) y seres míticos (la sirena, cupido, la muerte), estas ilustraciones varían de autor en autor, aunque siempre con algunas constantes.

Las loterías antiguas eran pintadas a mano en hojalatas por artesanos especializados en ello, con patrones estilísticos semejantes. A partir de fin del siglo XIX aparecieron las loterías impresas en cartón lo que permitió ampliar su difusión.

Las más Tradicionales

Un juego divertido
Un juego divertido

La Lotería más popular es la de “Gallo Don Clemente”, que en 1887 fue llevada a México por el señor Clemente Jacques. Él estableció su negocio en México para producir corchos para botellas y posteriormente municiones de perdigones, tarjetas de invitación, serpentinas y confeti, así como alimentos enlatados. Muy pronto la demanda por la Lotería fue aumentando, por lo que el señor Jacques decidió ampliar la imprenta para fabricar más juegos.

A esta división de su negocio le llamó “Pasatiempos” y, durante más de tres generaciones, los dueños de Pasatiempos Gallo han seguido con la versión tradicional. Desde su creación, las 54 imágenes de la Lotería siempre han sido las mismas. Pasatiempos Gallo cuenta con el registro de las imágenes originales, incluyendo las más famosas y mejor conocidas. La demanda por este juego ha ido en aumento al irse extendiendo la cultura Mexicana a los Estados Unidos. Hoy día la Lotería Gallo Don Clemente se puede adquirir no solamente en México, sino también en los Estados Unidos y otras partes del mundo.

Existen algunas variantes, como la lotería litúrgica de los años treinta del siglo XX, que se ilustraba objetos litúrgicos católicos, como parte del movimiento de resistencia cristero, además de servir para adoctrinar a niños en el mundo eclesiástico. Más recientemente, existen algunas versiones fotográficas que representan a las lustraciones originales con imágenes, normalmente del “México profundo”. Asimismo, la estética de la imágenes de las loterías populares han servido de inspiración a artistas plásticos para crear obras con una fuerte conexión con el imaginario mexicano.

Como se juega

La lotería debe contar con un Gritón, que improvisa versos relacionados a las ilustraciones, en muchas ocasiones sobre temas de actualidad y siempre procurando estar acorde al auditorio a los que van dirigidos. Se acostumbra que el gritón empiece el juego de la lotería con la frase: “¡Se va y se corre con la vieja del pozole!”.

El gritón no puede detenerse o volver a cantar cartas anteriores y, en la medida que las cartas van siendo cantadas, los participantes colocan un marcador en sus tarjetas (normalmente una semilla, una moneda o pequeña piedrecilla). Al juego lo gana quién llene su tarjeta, normalmente con 9 o 12 ilustraciones y debe gritar “¡Lotería!” para dar por terminado el juego. En muchas ferias populares se acostumbra jugar por dinero o compitiendo por un premio y para participar hay que dar una cuota que es recogida por el gritón o un asistente, al acumulado del dinero se le llama “la vaquita”, en referencia a la costumbre de algunas comunidades rurales mexicanas que en los días de fiesta hacen una cooperación económica para poder comprar una res para una comida colectiva. Cuando los jugadores no compiten por una apuesta económica o por un premio se dice que juegan “de a frijolito”, porque los frijoles con los que se van marcando las tarjetas es lo único que está en juego.

Aunque la lotería se acostumbra a jugar en lugares públicos (ferias, kermeses, festivales escolares, etc.), también es un popular pasatiempo casero, por lo que resulta muy sencillo encontrar a la venta este juego en mercados públicos, papelerías o tiendas de autoservicio.

Las frases y versos…

El cantar las cartas es una de las tradiciones más reconocibles de la lotería; las cartas se van cantando con frases simples cargadas de humor y en algunos casos picardía: “Por más que brinco no te alcanzo: La estrella”, “Pica, pica y no es de chile: El Alacrán”. O algunos más pícaros:  “mírala que bonita, lástima por la colita: La sirena”. Incluso hay algunos versos son más complicados y forman parte del imaginario popular. Algunos ejemplos de cómo cantar las cartas con poemas más elaborados:

“Soy el Diablo y he llegado, aunque no me puedan ver; No vengo pidiendo fiado, ni tampoco de comer: ¡El Diablo!”.

“Eres águila real que en el pico lleva flores, en las alas azucenas y en el corazón amores: ¡la Bandera! (refiriéndose a la bandera mexicana, por supuesto).

“Don Ferruco es un catrín que viste de sobretodo y al dar la vuelta en la esquina se fue de hocico en el lodo: ¡El Catrín!”.

“De santo me ponen nombre y de tal carácter soy, que más alegre que estoy mientras más me pega el hombre: ¡La Campana!”.

“Se reúnen las estrellas en derredor de tu hogar y lo mismo todas ellas te vienen a coronar: ¡La corona!”.

“Ahora sí, vieja escalera, ya subí tus escalones; puede subir el que quiera a gozar de tus amores: ¡La Escalera!”.

“Teque teteque por los rincones, tú de puntitas, yo de talones: ¡La Escalera!”.

“La piñata de esta noche parece una estrella; vengan todos a gustar y a divertirse con ella: “¡La Estrella!”.

Asi se suceden los versos de un juego para disfrutar en familia y que es ideal para compartir en el invierno o en días feriados…

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