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La motivación lo es todo

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No es casualidad que la palabra ‘motivación’, que proviene del latín, signifique ‘causa del movimiento’, ya que es el motivo, origen o razón, que impulsa a una acción. Una persona carente de motivación ejecuta sus acciones mecánicamente, sin esforzarse, sin entregar ese impulso extra que hace la diferencia. En cambio, una persona motivada pone en movimiento y acciona al máximo su voluntad e interés para alcanzar la meta deseada.  En definitiva, la motivación no es ni más ni menos que el impulso que mueve a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas sin desmayo para alcanzar una meta.

Recuerdo claramente cuando, hace ya muchos años, trabajé de forma circunstancial y a pedido de un amigo, en su fábrica de galletas. Su idea era hacer crecer las ventas ya que la producción superaba a la comercialización, así que me pidió si me podía hacer cargo de su equipo de ventas. Acepté ayudarle y jamás me olvidaré del primer día de trabajo…

Hicieron una reunión para presentarme y apenas me dieron la palabra encaré al grupo de 10 vendedores y empecé a preguntarles: “¿Cuál es su mayor meta?” El primero me dijo que era vender más y le dije que estaba despedido a lo que me miró espantado por mi respuesta. El segundo, ya un poco precavido me dijo que quería que la fábrica se superara y también le dije “estás despedido”.

Un murmullo incómodo se empezó a sentir entre el grupo y vi a mi amigo palidecer por mis respuestas. Del tercero al décimo todos me fueron diciendo invariablemente las mismas cosas: mejorar las ventas, superarse, ganar más dinero y a todos les dije que estaban despedidos.

Entonces la pregunta de los que estaban en la reunión fue una sola: “¿Por qué despedidos si todos queremos progresar y que la fábrica esté mejor?” A lo que yo les dije: “Todo eso son mentiras, falsas promesas que no se van a cumplir”. Nuevamente todos preguntaron a coro: “¿Cómo nos puede decir eso?”. Así que yo respondí: “Fácil… ¿quién es su jefe de ventas hoy?” y todos respondieron: “¡Usted!”. Entonces proseguí diciendo: “¿Soy yo parte del grupo de ventas? ¿Trabajaba antes en esta empresa y estoy logrando un ascenso? No verdad… soy lo que se llama un paracaidista que hoy cayó acá y está frente a ustedes diciéndoles que hacer… ¿Cómo me pueden decir ustedes que quieren llegar a ser lo que indican, si todos trabajan acá y ninguno está en mi lugar ahora?”

Y para finalizar les dije: “muy bien, ¿se quieren quedar todos? ¿quieren seguir perteneciendo a la empresa? Entonces los desafío a que me saquen del lugar que ocupo. Esa tiene que ser su meta a partir de hoy. Apunten a mi frente. Trabajen para lograr este puesto. Háganlo sana y lealmente, tratando realmente de dar lo mejor de cada uno”…

Entonces alguien me preguntó: “¿Y usted va a permitir eso?  ¡Porque le vamos a sacar su trabajo!” Y mi respuesta fue: “tú no te preocupes por eso que, si ustedes hacen su mejor esfuerzo yo haré también el mío y, el día que alguno de ustedes esté acá parado, yo estaré algún escalón más arriba porque también habré hecho bien mi trabajo”.

A los tres meses la fábrica había duplicado sus ventas y yo decidí seguir dedicando todo mi esfuerzo a la pasión de mi vida, la comunicación social, así que agradecí a mi amigo por la experiencia y volví a concentrarme únicamente en mis objetivos…

Motivación, motivación, ¡motivación! Eso es lo que necesitan los seres humanos para alcanzar sus metas y superarse en forma constante. Plantéate un desafío: ser el mejor tú que puedas. No te desgastes compitiendo con los demás, utiliza todo tu esfuerzo para superarte día a día y tus logros se multiplicarán mucho más allá de lo que imaginas…

 

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