La niña desparecida que volvió 50 años después y el hombre que vivió ocho años en un solo día…

Te contamos dos historias donde el tiempo se paralizó o… ¿en realidad se aceleró? y se han convertido en mitos populares… ¿Apertura de otras dimensiones? ¿Abducción alienígena? O simplemente historias increíbles…

La primera historia es un mito popularizado de las que no hay pruebas reales de que haya sucedido, sin embargo, el caso misterioso de una niña desaparecida que fue a buscar bayas al monte y volvió igual, como niña, después de 50 años, es uno de los mitos sostenidos en la historia de los casos policiales irresueltos y los mitos paranormales.

Cuentan que hace muchos años, un matrimonio que vivía apartado en la montaña con su única hija, una pequeñita, pidió a la niña que fuera a buscar bayas al bosque para disfrutarlas en un postre. La niña salió con su cesta, feliz. Pero al cabo de varias horas los padres se percataron de que su hija se demoraba demasiado en volver.

Esperaron impacientes y, al caer la noche, comenzaron a buscarla, primero solos y después con vecinos. Nadie pudo encontrar rastro de la pequeña. Buscaron hasta perder la esperanza de encontrarla viva y, después, se resignaron a llorar su ausencia. No tuvieron más hijos y toda la vida sintieron la culpa de haber enviado a la niña sola al bosque a buscar la fruta.

Después de 50 años, una mañana vieron una figura que se dirigía a la casa. Al acercarse la misma, pudieron constatar que era su hija, vestida y con la misma apariencia que tenía cuando se fue. La niña estaba visiblemente asustada porque no reconocía a sus padres (50 años más viejos), pero si la casa y todo el resto. Para ella había pasado solo un ratito, el que había empleado en buscar las frutas que, además, traía en la cesta.

La policía no creyó esta versión y el pueblo supuso que la niña era otra, pero la pequeña y sus padres afirmaban que era la misma niña, su hija, a la que algo misterioso le había ocurrido y para lo que no tenían explicación posible.

El hombre que vivió un día en ocho años

Misterios mitos y leyendasLa otra historia se desarrolla en Chile donde se cuenta la historia de un hombre que vivía en la ciudad de Iquique, era jubilado y para matar el tiempo se dedicaba a la arqueología aficionada, visitando las salitreras cercanas a su ciudad.

Todos los días por la mañana tomaba un autobús hacia el desierto y se quedaba en aquellas oficinas abandonadas buscando objetos y restos de la gente que vivió allí el siglo pasado.

Un día se despidió de su esposa como siempre y se fue temprano con el periódico bajo el brazo. Al llegar la noche su señora se sintió extrañada porque el hombre no volvía, pero pensó que a lo mejor había perdido el autobús de regreso así que, en vez de alarmar a la familia, prefirió esperar a ver si su esposo aparecía más tarde. La noche pasó y el hombre no regresó por lo que, al otro día, la señora decidió ir hasta el lugar donde solía ir su marido haber si lo encontraba, pero no había rastros de él en aquel paraje desolado…

Pasó una semana y como el hombre no daba ninguna señal de vida, la familia preocupada llamó a la policía para alertarlos y, juntos, iniciar una búsqueda más minuciosa en las oficinas salitreras que solía frecuentar. Sin embargo, por más que registraron el lugar y buscaron por todos los alrededores, el hombre no apareció. Fueron tres meses de infructuosa investigación hasta que la policía dio por cerrado el caso y por muerto al hombre. La familia lloró su pérdida y le construyó un lugar simbólico en el cementerio de Iquique…

Ocho años pasaron de aquellos penosos y confusos momentos… la esposa se había resignado a la perdida, aunque mantenía el luto en recuerdo a su marido, mientras que la hija del matrimonio se había casado y tenía un bebé. Cierto día estaban juntas en la sala principal de la casa cuando sintieron que alguien intentaba abrir la puerta principal. Temerosas de lo que ocurría se acercaron con sigilo a la ventana y casi se mueren de la impresión y el susto al ver en la puerta de la casa al hombre, vestido con la misma ropa y con el mismo periódico bajo el brazo con los que había salido la jornada de la que nunca regresó, tratando de entrar a su vivienda.

Las mujeres rápidamente abrieron la puerta y el hombre las miró confundido y molesto preguntando porqué habían cambiado la cerradura de la puerta. Las mujeres no tenían palabras para responderle por el asombro y el hombre volvió a preguntar por qué la ciudad estaba tan cambiada, de donde había salido el bebé que su hija llevaba en los brazos y porque su esposa vestía de luto.

Resulta que para él el tiempo NO había pasado, mientras que para los demás fueron 8 años de angustia. Él no se logró explicar nunca qué fue lo que ocurrió, porque durante todo su día no experimentó ninguna situación anormal o paranormal. Nada de OVNIS, nada de fantasmas, ni espíritus diabólicos. El solo se dio cuenta que algo estaba mal cuando llegó a la ciudad y notó que estaba todo cambiado. Lo más impresionante es que el periódico que llevaba bajo del brazo ni siquiera había envejecido. Estaba como recién impreso.

Este señor jamás se animó a hacerse una regresión hipnótica como para saber qué fue lo que experimentó, ni tampoco quiso hablar nunca con nadie del extraño fenómeno. Finalmente, a los pocos años falleció, llevándose a la tumba un secreto que la ciudad de Iquique ha convertido en leyenda…

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