La paciencia es un ejercicio de amor, fe y humildad

“La paciencia es un ejercicio de amor, fe y humildad que hace crecer a las personas”

Querido lector de Ultimas Noticias, saludos, salud y progreso envuelto en amor, son mis deseos para usted. Hoy nos preguntaremos ¿qué es? y que siempre nos acompañe

“La Paciencia”… es la actitud que lleva al ser humano a soportar contratiempos y dificultades para conseguir buenos resultados y, de acuerdo con la tradición filosófica, “es la constancia valerosa que se opone al mal”.

Aristóteles en sus Éticas alude a la paciencia como equilibrio entre emociones extremas o punto medio, metriopatia y con ella consigue sobreponerse a las emociones fuertes generadas por las desgracias o por las aflicciones.

Para esto se requiere un entrenamiento práctico ante el asedio, los dolores y las tristezas de la vida, una poliorcética que fue desarrollada por filosofías tales como (en particular) el Estoicismo, el Cristianismo y que se conoce también en personajes bíblicos como Job, o el mismo Jesucristo…

La paciencia es un rasgo de personalidad madura, es la identidad de quienes saben mantenerse firmes ante la tempestad y los que saben esperar con calma a que las cosas sucedan y que a las cosas que no dependan estrictamente de uno, hay que darles tiempo…

Dijo, una vez, Margaret Thatcher: “Soy bastante paciente, con tal que al final me salga con la mía”… Claro, cuando todo sale a nuestra manera es fácil mostrar paciencia, pero la verdadera prueba viene cuando nuestros derechos son violados, cuando los autos sport nos cierran en el tráfico, cuando un grupo de chicos acaparan las canchas de tenis, cuando nuestro compañero de trabajo se burla de nuestra fe…

La Biblia alaba la paciencia como un fruto del espíritu (porque la paciencia es eso “un fruto del espíritu) y esta no se desarrolla de la noche a la mañana…

La próxima vez que estés en el tráfico pesado o seas traicionado por un amigo o ridiculizado por tu testimonio… ¿cómo responderás?

Estamos hablando de esto, porque me encontré esta carta que quiero que leamos juntos, dice así: “Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido que me tengas paciencia y trates de entenderme. Si cuando hablamos repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme ‘eso ya me lo dijiste’, solo escúchame por favor. Y recuerda los tiempos de cuando eras niña y yo te leía la misma historia noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solo recuerda las miles de veces que tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo para aprender y no hagas gestos de desesperación.

Querida, recuerda que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer con propiedad, vestirte, peinarte y como confrontar y lidiar con la vida.

El día que veas que me estoy volviendo vieja, ten paciencia conmigo, sobre todo y trata de entenderme. Si pierdo la memoria o el hilo de la conversación… no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solo ten presente en tu corazón que lo más importante para mi es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas no me dejen caminar como antes, dame tu mano, como te la di para guiar tus primeros pasos…

Entiéndeme con amor mientras llego al final de mi vida y siempre te agradeceré el tiempo que compartimos juntas…Con una enorme sonrisa y con inmenso amor que siempre te he tenido solo quiero decirte que te amo mi querida hija”.

Ya vimos que la paciencia es oro, que es un fruto espiritual. La paciencia es un ejercicio de amor, fe y humildad…gracias por su paciencia de leer Ultimas Noticias.

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