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La Piñata

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La Piñata
La Piñata

El mundo ha cambiado y la tecnología se ha adueñado de los juegos infantiles, dejando en el baúl de los recuerdos pasatiempos que eran diversión para las generaciones anteriores. A través de esta serie de notas vamos al rescate de aquellos juegos tradicionales…

Las piñatas constituyen un elemento central de los cumpleaños y otros eventos festivos de celebración. Los niños tratan de romperlas para disfrutar el botín de caramelos y otros regalos que llevan oculto en su interior. Sin embargo, su origen no se relaciona en modo alguno con el

La Piñata, momento de diversion
La Piñata, momento de diversion

entretenimiento infantil. La piñata está asociada a la cultura latina, aunque los historiadores señalan a Asia, particularmente a China, como su punto real de origen. Se supone que el famoso viajero Marco Polo, en su visita a esa nación, vio cómo los chinos creaban coloridas figuras de animales cubiertas con papel, las cuales se colgaban con arreos y se usaban en las celebraciones del Año Nuevo. Como buen observador, Polo llevó a Europa la idea de esas primeras piñatas.

Por su parte, los europeos vinculan la piñata con las celebraciones de la Cuaresma. El primer domingo de ese período litúrgico se transformó en el “Domingo de la Piñata”, derivado del término italiano pignatta, cuyo significado en español es “olla frágil”.

La costumbre se propagó a regiones cercanas como España, donde la Cuaresma adquirió el carácter de fiesta, celebrando “El Baile de la Piñata”, en el cual se utilizaba una vasija de barro conocida como “la olla” que desempeñaba la función de piñata.

Cuando los primeros evangelizadores llegaron a México se enfrentaron a una forma de vida totalmente diferente a la que ellos practicaban. La conquista fue no solo el adueñarse de los territorios de la recién descubierta América, también fue la imposición del idioma, los hábitos y costumbres españolas y, entre otros favores, ¡La religión!

Para los evangelizadores no fue fácil cambiar toda la ideología politeísta de las distintas etnias que poblaban “las indias”, así que tuvieron la necesidad de crear estrategias para enseñar los misterios de Dios a los indígenas.

Uno de los dogmas más complicados fue el del pecado y la manera en que satanás nos tienta, de cómo debemos ser fuertes para vencerlo y así hacernos acreedores de los beneficios celestiales…

Y con este enorme peso a cuestas los frailes franciscanos encontraron la respuesta… ¡una piñata! Diseñaron una olla de barro rodeada de papeles de colores en forma de estrella, donde cada uno de los picos representa cada uno de los pecados capitales, avaricia, gula, pereza, orgullo, envidia, cólera y lujuria y que sube y baja del cielo (por eso la forma de estrella). Además, las frutas y caramelos en su interior eran símbolos de las tentaciones que implicaban la riqueza y los placeres terrenales.

Los participantes, vendados, recibían la orden de golpear la piñata, en un esfuerzo por combatir las fuerzas demoníacas. El garrote para destrozar la piñata, por su parte, simbolizaba la virtud. Una vez rota la piñata, el contenido de la misma era la representación del premio a los participantes por ser fieles a su fe.

Lentamente, la piñata fue perdiendo su asociación religiosa y en la actualidad, se considera un símbolo de diversión y entretenimiento. Puede usarse en la temporada navideña o en fiestas de cumpleaños y ya no se reserva a la cultura latina, pues personas de todas las nacionalidades y procedencias se turnan para golpear la piñata por lo que  la misma seguirá siendo, por muchos años más, una feliz referencia a las ricas tradiciones mexicanas…

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