Home Editoriales La raíz hace fuerte al árbol…
La raíz hace fuerte al árbol…
0

La raíz hace fuerte al árbol…

0
0
Tab Machado
Tab Machado

¿Ser o no ser?, ¡Eh ahí la cuestión!, decía la famosa frase del Hamlet de William Shakespeare… y, justamente ese, ha sido el gran dilema que ha perseguido a la humanidad a través de los tiempos…

¿Ser o no ser?… Lamentablemente el ser humano cada vez se prepara menos para llegar a ser lo que desea, entonces todo lo cubre con una capa de apariencia ficticia. Quiere ser rico pero, como no tiene el suficiente dinero, lo aparenta con carros grandes y vestidos costosos. Quiere ser famoso pero, como no lo es, presume en su ambiente de tener amistades célebres con las cuales, tal vez, tan solo se ha cruzado alguna vez con ellas. Quiere ser importante pero, como no ha trabajado para lograr eso, se pone títulos que no tiene. Quiere ser sabio pero, como no se ha preparado convenientemente, habla mucho y se equivoca demasiado.  En suma: el ser humano quiere ser… pero no trabaja para lograrlo, no hace el esfuerzo por superarse y conseguir sus sueños, entonces suple sus carencias con falacias que son imposibles de sostener y quedan siempre a la vista.

Es como la historia del árbol de laurel… cerca de un arroyo de aguas frescas, había un pequeño bosque. Los árboles eran muy variados. Todos gastaban las energías en ser más altos y grandes, con muchas flores y perfumes, pero quedaban débiles y tenían poca fuerza para echar raíz. En cambio un laurel dijo: “Yo, mejor voy a invertir mi savia en tener una buena raíz; así creceré y podré dar mis hojas a todos los que me necesiten”.

Los otros árboles estaban muy orgullosos de ser bellos; ¡en ningún lado había tantos colores y perfumes! Y no dejaban de admirarse y de hablar de los encantos de unos y otros y así, todo el tiempo, mirándose y riéndose de los demás.

El laurel sufría a cada instante esas burlas. Se reían de él los demás, presumiendo de sus flores, perfumes y abundante ramaje. “¡Laurel!”, le decían, “¿para qué quieres tanta raíz? Mira, a nosotros nos alaban porque tenemos mucha belleza. ¡Para que quieres tanta raíz! ¡Solo importa tu apariencia!”. Pero el laurel estaba convencido de lo contrario y por eso no escuchaba y solo fortalecía sus raíces, convencido que allí radicaba su fortaleza.

Un buen día, vino una gran tormenta y sacudió el bosque, el viento sopló y resopló sobre los arboles. Aquellos que tenían un ramaje inmenso, se vieron tan fuertemente golpeados que no pudieron evitar que el viento los tumbara. En cambio el laurel, como tenía pocas ramas y mucha raíz, apenas sí perdió unas cuantas hojas… Al otro día, cuando el sol volvió a brillar sobre el bosque, el único que relucía entre tanto desastre era el laurel que se mantenía enhiesto ante todos los grandes árboles tumbados por el temporal…

Ten cuidado. No hagas de tu vida una simple apariencia sin sustento alguno, recuerda que el árbol que no tiene raíces fuertes y tronco sano, como dice la historia, seguramente será abatido fácilmente por cualquier tormenta.  Mejor profundiza en tu alma, remoja y vigoriza tus raíces, crece interiormente y verás que mostrar una fachada pomposa, sin pilares reales que la sostengan, es como los sepulcros blanqueados de los que habla la Biblia, que por fuera lucen relucientes pero, por dentro, solo hay oscuridad y muerte

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *