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La terrorífica posesión y exorcismo de Marta

La terrorífica posesión y exorcismo de Marta

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El caso de posesión demoníaca extrema de una mujer española llamada Marta y su posterior exorcismo a cargo del sacerdote Antonio Fortea representa un claro ejemplo de lo difícil que es tratar este tipo de casos. El exorcismo duró seis años, desde el 2002 hasta el 2008.

El Padre Antonio Fortea, uno de los mayores exorcistas de España y una autoridad mundial en el tema del exorcismo y la demonología en general, empezó a tratar a Marta en marzo del 2002  y recién en el 2008 el caso fue completamente solucionado. “A lo largo de todas las sesiones y años que llevo ayudando a la gente en este ministerio puedo decir que he hablado muchas veces con el demonio. Por supuesto que estos diálogos han tenido lugar siempre a través de los posesos. Hablar con los demonios me ha revelado lo terrible que es su psicología. Cuando en medio de las oraciones, retorciéndose el poseso de dolor, le he dicho: “¡necio!, ¿por qué sigues ahí dentro si estás sufriendo?” Él me respondía sin dudarlo ni un segundo: “para hacer daño”, ha dicho Fortea acerca de los exorcismos que ha practicado.

La madre de la joven Marta pasó mucho tiempo pidiéndole ayuda a la Iglesia para lograr salvar a su hija de la posesión del demonio, pero nadie estuvo dispuesto a ayudarla. El padre Antonio Fortea fue quien aceptó el desafío de realizar uno de los exorcismos más importantes y aterradores da la historia.

En 2001 Marta, una mujer universitaria que seguía una carrera en el ámbito de las Ciencias y a quien se le dio un nombre ficticio para cuidar su identidad, ingresó al hospital por sufrir fuertes dolores, pérdida de la visión y convulsiones, mientras gritaba sin parar. Tras doce días de internación fue dada de alta, pero ella comenzó a tener un comportamiento agresivo hasta que sucedió un hecho que dejó sin habla a su madre: Marta comenzó a sacudir su cabeza y la butaca en la que estaba sentada se elevó unos 20 centímetros.

Tras una intensa búsqueda e interminables pedidos de ayuda, la madre consiguió que Fortea, de la diócesis de la ciudad de Alcalá de Henares, en Madrid, aceptara el reto.

Quizás, como pocos, el exorcismo de Marta fue una verdadera guerra entre el bien y el mal. La razón de esta posesión al parecer comenzó con una secta satánica y un joven se obsesionó terriblemente con ella, canalizando dicha obsesión a través de siniestros rituales de invocación que él y otros miembros de la secta efectuaron a lo largo de los años que el caso de Marta duró. Por ello, los rituales mencionados, actuaron como una fuente desde la cual fueron convocados todos los demonios que atormentaron a Marta, ya que todos y cada uno de esos rituales fueron efectuados con la finalidad precisa de enviar determinados demonios a tomar el control de Marta.

El 23 de marzo del 2002 comenzó el trabajo de Fortea, quien pudo relatar el aterrador y doloroso proceso de curación de Marta. En una de las primeras sesiones, el sacerdote pudo descubrir que el demonio entró a su cuerpo a través de una mujer, quien fue identificada como una compañera de colegio de Marta.

De acuerdo al relato de Fortea su cuerpo fue poseído por siete demonios. Él se deshizo de seis de ellos a lo largo de distintas sesiones, aunque el último en combatir llamado Zabulón, fue el más difícil de expulsar y confesó al sacerdote que se hacía presente para que quienes lo vieran comprobaran la existencia de Satán.  Luego de expulsado Zabulón igualmente muchos otros demonios se hicieron presentes en Marta hasta su más completa curación.

Fortea registró la evolución de Marta desde 2002 hasta 2004 y luego la dio por curada en 2008, tal como explicó en una conferencia realizada en México. “Todo lo que voy a contar en esta historia como sacerdote puedo asegurar que es verdad, todos los nombres son reales. Y cada vez que se da un nombre se ofrecen datos adjuntos para poder comprobar que son personas reales a las que se les puede consultar. No obstante, un solo nombre es ficticio, el de la posesa”, dijo Fortea.

Este caso no solo fue documentado, sino que además fue validado por el Vaticano, lo que lo hace aún más aterrador.

Fortea dijo también que “la posesión (demoniaca) es un fenómeno, es algo extraordinario. La persona pierde la conciencia, puede decir cosas y hacer cosas que después no recuerda”.

“La misma realidad nos induce a pensar de que existe el espíritu. Lo que hacen esos brujos o hechiceros a veces no es un fraude, no son tonterías, a veces ellos tienen contacto con ese mundo espiritual maligno”, añadió.

El sacerdote culminó diciendo que “al demonio no se le echa gritos o manifestaciones de fuerza física. Por más que grite con fuerza eso al demonio no lo inmuta porque es un ser espiritual. Las armas que usa el exorcista son espirituales. No importa si es un sacerdote menudo o anciano”.

La semana que viene te traeremos otro relato escalofriante de posesión demoniaca y posterior exorcismo, el caso de Roland Doe.

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