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La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad…
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La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad…

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Tab Machado
Tab Machado

Una verdad a medias es la peor de las mentiras. La verdad tiene varios enfoques: la verdad de uno, la verdad del otro y, muchas veces, la verdadera verdad (que no es ni de uno ni de otro).

Decir una verdad a medias para justificar una posición de conveniencia personal (evitando decir la verdad completa por miedo a que nos perjudique) es de una mediocridad total. Generalmente esta acción es acompañada de habladurías baratas con terceras personas (escondiéndose de la contraparte) para ganar adeptos y hacer de la ‘media verdad’ una verdad completa.

Infelices los que creen y juzgan con tan solo ver la mitad de la verdad y no la verdad completa. Una mentira repetida cien mil veces podrá ganar adeptos, pero jamás se convertirá en verdad. La mentira podrá correr por mucho tiempo adelante, pero en un segundo la verdad la alcanza y, para mal de muchos, también le gana….

Un sabio, al hablar de la verdad y la mentira, contaba que hace mucho, mucho tiempo, el espíritu de la Naturaleza quiso comprobar cuál, si la Verdad o la Mentira, tenía más éxito entre los humanos, por lo que convocó a las dos y les ordenó vivir entre los hombres, disfrazadas.

La Mentira escogió la forma de una espléndida flor, con un perfume dulce cuyo aroma parecía seguir a las personas y colores muy brillantes. La Verdad, por su parte, se convirtió en un árbol espinoso de frutos amargos, seco y frágil como los pocos arbustos que crecen en el desierto.

A la hora de escoger, los hombres prefirieron la deslumbrante apariencia de la Mentira, que acariciaba sus sentidos con sus agradables colores y aroma.  En cuanto a la Verdad, nadie se interesaba por ella: los estómagos de los hombres estaban satisfechos y nadie necesitaba sus frutos.

Pero algunos años más tarde el hambre se instaló en el país. La escasez era tal que los hombres rechazaron la vistosa flor que era la Mentira y se apresuraron a recoger los frutos que las espinosas ramas de la Verdad cargaban.

Fue entonces cuando el espíritu de la Naturaleza sentenció: “Mentira, tú florecerás sin dar jamás fruto. Gustarás a los hombres aunque nunca les harás bien.  En cambio tú, Verdad, serás amarga, dura y a veces harás sentir mal, pero siempre acabarás haciendo felices a los seres humanos”.

Y con esto el sabio concluía su historia y dejaba que el cuento acompañara a los presentes durante el largo camino de la verdad.

¿Alguna vez ha sentido la desilusión de descubrir un engaño o una mentira?, seguramente si… la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados es una experiencia que nunca deseamos volver a vivir y, a veces, nos impide volver a confiar en las demás personas. Como dijimos la principio, la mentira puede correr un año pero, en un segundo, la verdad la alcanza…

 

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