Home Uncategorized Las Arañas de Navidad
0

Las Arañas de Navidad

0
0
Las Arañas de Navidad
Las Arañas de Navidad

¿Quién no ha escuchado alguna vez historias extrañas que dicen haber ocurrido en nuestros propios pueblos? Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…

Hace mucho tiempo, en un pueblecito en las montañas de Alemania, iniciaron los preparativos para la Navidad y como era costumbre, todas las mujeres se pusieron,

escoba en mano, a limpiar y limpiar hasta dejarlo todo reluciente para cuando llegaran las esperadas fiestas Navideñas

En una de las casas habitaba una araña que tenia instalado su nido en las vigas del comedor. Viendo temerosa que la escoba se acercaba peligrosamente donde estaban sus pequeñas hijas, las llamó a todas y se las llevó un poco más arriba, donde había un pequeño hueco entre ladrillos y que casi no era visible.

“Allí estuvieron escondidas varios días, hasta que una noche vieron algo asombroso, en el comedor había brotado un árbol de centelleantes luces y lleno, desde la raíz a las puntas, de toda clase de cosas brillantes y deliciosas.”

Las Arañas de Navidad
Las Arañas de Navidad

Las pequeñas arañas estaban muy impacientes y solo querían ir hacia el árbol, pero la mamá araña no les dejó acercarse a él, hasta que en la casa solo se oyó el silencio. Entonces las arañitas se deslizaron por sus hilos bajando presurosas hasta el árbol para ver de cerca todas aquellas maravillas. Se pasearon de arriba a abajo mirándolo todo, tocando los adornos con sus patas y dando tantas vueltas que, al final, todo el árbol quedó envuelto en una gran masa de telarañas y había perdido todo su esplendor.

“Justo aquella noche era la noche en que Santa Claus llegaba a las casas para dejar sus regalos” y cuando entro a la habitación se rió mucho viendo lo felices que eran las arañas, pero también sabía que los niños se pondrían tristes cuando vieran su árbol tan sucio y gris.

Así que les preguntó si querían quedarse en el árbol para siempre. Algunas dijeron que sí y otras decidieron volver a su nido. Santa Claus sopló sobre el árbol y, las que quisieron quedarse, se convirtieron en arañitas doradas y sus hilos en bonitas y brillantes guirnaldas que colgaban de las ramas del árbol, haciendo que éste fuera aún más bonito.

Y, desde entonces, esa es la razón por la que muchas personas ponen arañas y guirnaldas doradas cada año en los árboles de Navidad.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *